Botaira es uno de esos pueblos mágicos donde la gente siempre espera que ocurra lo inesperado, donde se mezclan las creencias religiosas con la fe en entes mitológicos, donde se es capaz de pedir un milagro a la virgen de Guadalupe y rogarle al hado mágico de la buena leche para que se haga realidad. Donde tienen sus propios Dioses, donde se fabrican sus propios mitos. Botaira está ubicado en la zona sur de la costa sinaloense, con sus calles adoquinadas y sus fuentes de cantera, se localiza a unos metros del mar a las faldas del cerro de barro negro, justo a su derecha (tomando en consideración el rumbo hacia la playa), hay un lago mitológico en cuyas aguas se mecen los duendes del mal y se arrullan las hadas de los mitotes, es un lago agradable, profundo y siniestro donde conviven las fantasías de los lugareños y mueren las ilusiones de los corazones románticos... Al terminar el pueblo, camino a la playa; hay una casa de color bermellón con un foco rojo encendido en la puerta principal, la casa está ubicada a las afueras, precisamente antes del sitio donde se eleva el camino rojo que va a Sabaiba, es esa la casa del deshonor y la vergüenza, en la habitación principal descansa plácidamente doña Brígida la puta mas fea de la región, pero la única de Botaira (hasta donde se sabe), ella es una mujer alta y fornida que carga sobre sus espaldas el peso de todas las penas de los Botairenses, es una mujer ruin y traicionera, degenerada y vil como la que más, pero con todo y eso no deja de ser la mas asediada de la región, dicen que por la particularidad de sus prácticas sexuales, una enorme y fea mujer, que no sabe amar, pero que una vez entregó su corazón a un hombre aunque su cuerpo a una legión de marineros… y a una de soldados, en fin; dicen que también a todos los esposos de las mujeres de Botaira. Brígida duerme después de una faena realmente religiosa y desgastante en la que los protagonistas fueron el cura y el sacristán…
MI NOMBRE ES FERNANDO BARRAZA Y DEBO CONFESAR QUE MI OBSESIÓN POR CHAMETLA. POR SU HISTORIA, POR SUS LEYENDAS, POR SUS SIETE CUEVAS, POR SU MAR, SU RÍO Y SU TODO, ME HAN LLEVADO A INVENTAR UN PUEBLO, DONDE DEBÍ DE HABER NACIDO; "BOTAIRA", AHI CONFLUYEN MIS SUEÑOS Y MIS REALIDADES, PERO MIENTRAS ESE LUGAR NO EXISTA, SI ME LO PERMITEN; YO SOY DE CHAMETLA.
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jueves, 6 de diciembre de 2012
sábado, 28 de enero de 2012
DE CHIAMETLAN A CHAMETLA
Esta, es una poesía que me fue solicitada por la escuela secundaria de Chiametlán a propósito del 481 aniversario del nacimiento de Chametla.
(Poesía coral)
Fernando Barraza
Chametla es un remanso de luz, porque cuando el sol se oculta, su cielo se llena de estrellas que iluminan las almas enamoradas y los corazones emocionados…
Chametla es un remanso de sal, la que brota del mar pacifico y la que derraman los ojos de su gente, por el totorame lejano, por el cercano ausente…
Chametla es remanso de tranquilidad donde se funden la luz y la sal, la ilusión y el amor, la nostalgia y la distancia, el presente con la historia y su gente con dios.
(Presentación)
Mejor no hubiera pasado, mejor no hubiera ocurrido,
que Carlos primero cometiera tal error;
mandar de España a Nuño Beltrán de Guzmán,
el titulo de gobernador…
Eso motivó al malvado, valerse de su investidura,
quiso competir con don Hernán Cortéz.
Para ganar en conquistas, se aventuro al noroeste
para tomar territorios valiéndose de la fe.
Dicen que empezó por México y llegó hasta Michoacán
dejando sangre y muerte a su paso,
dejando desolación y tristeza,
dejando peste, dolor y llanto…
Era 1530 -por cierto el mes de diciembre-,
arribó a este lugar con sus enfermos y heridos,
a pesar de la novedad por ser un desconocido,
el cacique de Chiametlan lo dio por bien recibido.
Pero el maldito Nuño se portó malagradecido,
apresó a los totorames para hacer de ellos escarnio
a los unos los violaba en tanto a otros torturando
se pasaba con su gente, días enteros destrozando.
La riqueza Chiametleca han sido el mar y nuestra tierra,
pero el malvado saqueaba cabañas y templos
en busca de otros tesoros para enviarlos a su rey
haciendo de este lugar un espacio desolado…
Maldito sea aquel Nuño que se quedo en Chiametlan
abusando de sus mujeres imponiéndoles su ley,
destrozando los orgullos de los hombres totorames
convirtiendo su grandeza en doloroso pasado.
Sintiéndose el rey del mundo festejó la navidad
y adueñándose de todo, lo convirtió en su heredad,
mas decidió que en enero de 1531 y hay que tenerlo presente
decidió llamar villa del espíritu santo, dicen que fue el día 20.
De este modo Nuño, acabo con Chiametlan
de este modo llego a nuestras tierras ese Dios conquistador
esa cultura distinta, esa raza, ese color…
de este modo nos acabo la codicia,
nos destruyo la avaricia nos amedrento el dolor…
de este modo un tal Nuño acabo con el pasado
pero nos lego este presente
y por eso Chametla sigue vivo, porque está viva su gente
y mientras exista el recuerdo Chametla no morirá…
¡A pesar de todo, Chametla nunca morirá del todo!
sábado, 5 de marzo de 2011
LECTURA DE CARTAS
Primero creí que se trataba de un adivino y después de un impertinente, primero, porque no concebía la lectura de cartas a no ser que un impostor tratara de adivinar el futuro, después, porque no creía a alguien capaz de atreverse a leer en publico las intimidades de alguien, en todo caso, si alguien no sabia leer, por lo menos la lectura debería de hacérsele en privado, pero no; la lectura era frente a todos y a una hora determinada de la tarde…
Así era, y por eso me sorprendí aquella tarde cuando mi tía me pidió que fuera a la casa del güerito Montaño porque ya iba a leer las cartas.
Sorprendido y estupefacto me dirigí a la casa del susodicho, cuando divisé una enorme cantidad de gente aglomerada a la puerta de la misma, algunos levantaban la mano como si de una subasta se tratara, otros gritaban eufóricos y algunos se lamentaban en silencio.
Enteramente sorprendido me acerqué con la mortificación propia de mi edad y especialmente porque no entendía la reacción de los presentes cuando leyeran la carta de mi prima Leonor, que era la que esperábamos.
Sin embargo, tras unos minutos de permanencia en la banqueta del mentado güerito, pude captar el meollo del asunto; las cartas se leían, era verdad pero solo el nombre del destinatario, y como era tan común la frase de que van a leer las cartas, siempre mantuve la idea errónea.
Poco a poco entendí el trabajo del güerito, y al escuchar el nombre de mi tía, simplemente levante la mano y se me entregó la carta. Después se me hizo costumbre asistir a la lectura de cartas. Fue el primer contacto que tuve con el güerito Montaño, días después cuando se trasmitió por televisión la final del concurso Miss Universe e invitó a mi prima Leonor (en ese entonces mi tía), lo vi junto con ellos, si mal no recuerdo estaba el profe Gil, el Urbano Álvarez, el Juan Murillo, la Leonor Herrera, y por supuesto el güerito, yo solo entre tanto adulto a quien admiraba tanto, por cierto ganó la corona la representante de Trinidad y Tobago, una mulata preciosa.
Pasados los años luego de que mi amiga Mónica Zúñiga representara a México en Seúl, en ese mismo concurso y que incluso mi propia hermana fuera finalista, ya no me sorprendían tanto esos menesteres, pues los viví de cerca, incluso fui parte de ellos.
En fin, pasado el tiempo como dije antes, regrese a Botaira y de nuevo vi al güerito Montaño, incluso formé parte de su grupo de oración -ese de la casita-, y convivimos un tiempo, por desgracia actualmente me resulta imposible por el traslado y la hora de reunión, pero en cuanto me sea posible estaré de nuevo en su hogar por el placer de estar nomas y por el placer de encontrarme con don Benja y su esposa y el Beto Peña la Briseida y el cuate y demás asistentes…
Si: me encontré nuevamente al güerito pero no me leyó ninguna carta, ahora compartíamos opinión sobre las cartas de los corintios o de quien viniera al caso, ahora el güerito ya no lee las cartas, ya la modernidad alcanzo a Chametla y las cartas llegan por medios cibernéticos…
Por eso la nostalgia de los años de mi adolescencia vividos en Chametla, por el recuerdo de gente a la que admiro y respeto, por eso; nomas por eso escribo del güerito y la lectura de las cartas.
lunes, 21 de febrero de 2011
CHAMETLA EN BOTAIRA
El sol se introdujo a pausas por la ventana redonda de mi habitación, descubriendo mi cuerpo desnudo sobre las sabanas de color naranja, aspiré profundamente la espesa brisa matutina y mis pulmones se llenaron del exótico aroma indio de los azahares de mi pequeño huerto de mangos.
Un ligero estremecimiento recorrió mi cuerpo al sentir el frio aire escapar por las rendijas de los gruesos muros de mi cabaña, para ceder el paso al sol.
Desde afuera el trino de los pájaros mañaneros endulzaba mis sentidos, y decidí que ese día no me levantaría hasta que el cuerpo me lo exigiera, así es que me acurruqué entre las almohadas y ahí me quede inmóvil mirando el techo de palma tejida.
A lo lejos escuchaba las voces de los vecinos y el griterío de los niños correteándose entre si, era domingo, así es que Botaira estaba de descanso y por ende yo…
Paulatinamente mi habitación fue quedando en tinieblas; claramente vi como la luz del sol fue siendo opacada por una intensa nublazón, las cortinas del ventanal se mecían hasta casi tocar el techo movidas por una danza invisible provocada por el espeso y frio aire que llegaba del mar. Con la mañana casi oscura y aquel ventarrón, decidí ponerme de pie, caminé descalzo sobre los fríos adobes y me acerqué para cerrar la ventana, me asomé con discreción hacia la calle antes de poner la aldaba y pude ver caras angustiadas y el chapoteo de las primeras gotas de lo que después seria una densa lluvia acompañada por aires turbulentos. Así fue como aquella mañana que comenzó placida y fresca se convirtió en una angustiosa pesadilla para muchos en Botaira, así fue como me preparé un café en la vieja hornilla de la antigua cocina que está mas allá del patio ahí mismo me acomode en la hamaca a esperar los sucesos venideros, que –por suerte-, nunca llegaron, nada pasó… nada.
Por suerte para todos, el viento tomó un rumbo distinto y la calma volvió al pueblo, el sol brilló con un resplandor diferente, y rápidamente se evaporizó el agua en las calles, termine mi café y deje por ahí la taza de barro que había comprado en Sabaiba en mi ultimo viaje, me metí en mis viejos jeans y una camisola con aroma a sudor de ayer y Salí a la calle, entonces la vi: cargaba un enorme bolso color ladrillo sobre su hombro derecho y arrastraba un pesado veliz por el húmedo adoquín de las calles, su oscuro pelo jugueteaba con su rostro y entrecerraba los ojos de color azabache sin desviar la mirada de algún punto mas adelante, cuando la vi, mi corazón se detuvo por un instante e instintivamente quise hablarle pero las palabras se negaron a salir de mi boca, la vi alejarse sin poder evitarlo y solo pude hacer una mueca de impotencia, entonces lleno de desilusión di media vuelta para meterme a escribir sobre ella y su llegada aquella húmeda mañana, antes de hacerlo pasó por ahí un chamaquillo con la prisa de quien recibió visita y pregunté por la recién llegada, -es mi tía, viene de Chametla –dijo-, y siguió su camino, yo me introduje de nuevo a mi cabaña, con el corazón alegre y un gran suspiro.
miércoles, 15 de diciembre de 2010
CANDELARIA
Del latín: vela; candela, la que ilumina…
De ahí viene Candelaria, quizá por eso me significó una luz…
Era mi maestra de civismo en la secundaria, allá en Chametla, y cuando entraba al salón éste se iluminaba realmente con su presencia y su porte de tanta distinción, será porque cuando se es estudiante, uno admira e idealiza a sus maestros, o quizá porque eran tiempos en los que los maestros nos parecían más comprometidos, no sé porqué, pero ella era tan imponente, tan sabihonda, tan perfecta…
Su luz iluminaba mi entendimiento y doy por hecho que el del resto de mis compañeros, pues tuve el gozo de ser su discípulo y eso me llena de presunción.
Tuve el honor de charlas amenas en su horario de clase, el gusto de compartir su sabiduría, el placer de su calificación y aún así, eso ya no existe…
No existe; y mi intención es recordarlo y dejarlo aquí escrito para el porvenir, para que los Chametlecos sepan de su gente y conozcan sus historias, para que nuestros nietos y los de ellos sepan quienes habitaron este pueblo de fin de mundo, tan distante y tan cercano, tan enorme y tan pequeño, tan lleno de magia y tan real…
Quiero que esto que escribo, sobre su gente, me sobreviva, que se vuelva perenne como el infinito y que por siempre sea recordada, por eso ahora hablo de mi maestra Cande, que aunque fue importante en mi formación y trascendente en mi vida, insisto; eso ya no existe…
No existe y solo porque ella no me recuerda. A veces –en la actualidad-, cuando la veo pasar por la calle y la saludo, ella me contesta indiferente, y es entendible, soy razonable, ella tuvo tantos alumnos y yo tan pocos maestros, que para ella resulta difícil recordarnos uno a uno, sin embargo llegué a pensar alguna vez que yo había sido algo especial, ahora lo comprendo; todos somos especiales para los maestros en su debido momento, pero nos vamos y llegan otros a ocupar nuestros lugares, sí; lo comprendo, sin embargo me queda el gusanito y me empeño en saber que ella recuerda que fui su alumno y que le admiré y le admiro tanto, pero sé que eso no se va a dar jamás, pues no se dio antes…
Sin embargo tengo el orgullo de recordarla aquí en este pequeño blog porque fue fundamental en mi vida joven, y aunque ahora trate de entablar conversación con ella debido a la confianza que hubo una vez entre nosotros y ella me evada, no me importa, porque aunque para ella no haya sido nada, ella será para mi esa luz que iluminó el sendero que apenas empezaba a caminar y que me llevó tan lejos como quise, -jamás como me fue posible, porque de ser, así hubiera llegado más allá de lo indecible, llegué ahí nomás; a donde quise…
Mil gracias a mi maestra Cande. Candelaria Rodríguez…
martes, 2 de noviembre de 2010
LA LIBE
Siempre creí que se llamaba Libertad o algo parecido y no; se llamaba Heriberta, eso lo saben todos en Chametla, el tonto soy yo, que se deja llevar por la apariencia del nombre…
La conocí de siempre, crecí visitando Chametla, y además era vecina de mi abuela donde viví el tiempo que dura la secundaria, fue el tiempo que mas conviví con la Libe. Cuando me refería a ella lo hacía como la Libe, pero al hablarle tenía que llamarla tía, algo a lo que no me acostumbré nunca, porque la veía mas como amiga que como pariente, pero como sea que haya sido la aprecié igual. A veces me encargaba el mandado –aprovechando que iba a la tienda-, y simplemente me creció el cariño hacia ella porque conversaba por minutos incontables con mi tía o mi abuela, y yo siempre presente, haciendo tareas y oyendo pláticas o de plano formando parte de ellas. La Libe me dio ánimos siempre que hablábamos de mi futuro. Ella conocía bien mis sueños, ella sabía que un día sería actor y estuvo de acuerdo, le gustaba -como a muchos en Chametla como declamaba en los festivales del tipo que fueran-, y me auguró éxito, -algo que veía inalcanzable y no por lo imposible, sino por lo distante-, La Libe fue una de las razones que me empujaron a conseguir mi meta, y como me acordaba de tanta gente en Chametla, me acordaba de ella, y me hacía a mi mismo la promesa de que me vieran en televisión para que mi lucha tuviera sentido y creyeran en la realización de mi sueño, y por ella y los demás lo conseguí.
Cuando en México me nominaron al mejor actor por la obra “Identidad Prohibida” y terminé la temporada de “El cuerpo del deleite” me “retiré” para hacerlo “en la cúspide” y porque además me había nacido mi hijo, así es que vine a mi pueblo imaginario, para vivir en paz –jamás pensé que sería peor-, el caso es que empecé a visitar con mas frecuencia Chametla, -a pesar de que no “me retiré” del todo-, y acostumbraba en ese entonces visitar a todos los parientes, empezando con mi tío Juan largo y terminando con la Olga del Armando allá en el cerro. La Libe era de las últimas, porque la última parada la hacíamos en casa de mi tía Mariquita. En una de esas pasé a verla, estaba sentada en la poltrona junto al ventilador frente al que tenía ciertas prendas intimas colgadas para que se secaran con el viento, y hablamos de todos, de las niñas en la escuela, del marido en el trabajo, del mandado con Chepina… cosas que habían pasado años atrás; las niñas ahora eran adultas, la ropa se colgaba en los tendederos, Chepina ya estaba muerta y su marido no existía más.
Nicha –su hija-, nos contó de su enfermedad y fue la primera vez que escuché hablar de ella tan de cerca, porque nadie conocido la había padecido, fue deprimente aquella conversación, y dolorosa para ella enfrentarla tan crudamente, luego de describirme los síntomas, pues en tanto hablábamos le daba de comer como a una niña, me dijo que el doctor le había advertido que iría olvidando las cosas poco a poco, que un día, cuando menos lo esperaran ella no sería ella, ni ellos serían sus hijos ni sabría que existió.
La vida se mostró ante mi, cruel y desgarradora, al permitir que alguien sea capaz de olvidar que vivió, ¿entonces cual era el sentido de la misma? Sentí coraje, mucho coraje, por esa injusticia.
Pasó el tiempo y en efecto, ella dejó de poner atención en cosas nuevas y fue relegando las viejas, ya no conocía a su familia, mucho menos a mi, y me sentí menos que nada, quise gritarle que yo, era yo, que ahí estaba, pero no tenía sentido, ella no sabía mas de mi. Más adelante se olvidó de todo lo demás, hasta de lo mas esencial, se olvido de comer, de dormir o despertar, de reír o llorar y hacia todo a la vez sin hacer nada, sin conciencia ni ciencia… y un día lamentable se olvidó de respirar, se durmió para siempre perdida en el limbo de su inconsciencia, en el laberinto infinito de su ausencia de razón, se durmió para no despertar sin saber que moría, en la esperanza de un día nuevo, se fue sin regreso cuando menos se esperaba y su espíritu salió de su cuerpo y se fue al mas allá en donde ahora seguramente hace honor a la apariencia de su nombre, porque ahora no es esclava del recuerdo ni el olvido: ahora es Libe en Libertad…
martes, 26 de octubre de 2010
agradecimientos otra vez.
México 102
Estados Unidos 18
Portugal 3
Chile 3
Costa Rica 3
Guatemala 3
Rusia 2
Colombia 2
Eslovenia 2
Venezuela 7
ESTA ÚLTIMA SEMANA ME HAN VISITADO ESA CANTIDAD DE PERSONAS EN ESOS PAÍSES, QUIERO AGRADECER INFINITAMENTE POR LEERME Y SOBRETODO PORQUE SÉ QUE LA MAYORÍA BUSCA ENCONTRAR ALGO DE CHAMETLA EN ESTE ESPACIO, POR LO QUE PROMETO SEGUIR ESCRIBIENDO SOBRE SUS PERSONAJES Y LAS DISTINTAS ANÉCDOTAS AHÍ VIVIDAS POR MÍ, ESPERO SEGUIR CONTANDO CON SU LECTURA Y ESPERO QUE ME ACUERDE DE MAS COSAS QUE ESCRIBIR. ALGUIEN DE LOS ESTADOS UNIDOS ME ESCRIBIO PIDIÉNDOME QUE ESCRIBA ALGO SOBRE LOS PESCADORES, PERO AL FINAL CASI TODOS LOS DE CHAMETLA SON PESCADORES, ASÍ ES QUE; ¡CONCEDIDO!
GRACIAS OTRA VEZ.
PD: Si recuerdo alguna historia particular sobre los pescadores en especial, con mucho gusto la incluiré. Abrazos fuertes…
Estados Unidos 18
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Rusia 2
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ESTA ÚLTIMA SEMANA ME HAN VISITADO ESA CANTIDAD DE PERSONAS EN ESOS PAÍSES, QUIERO AGRADECER INFINITAMENTE POR LEERME Y SOBRETODO PORQUE SÉ QUE LA MAYORÍA BUSCA ENCONTRAR ALGO DE CHAMETLA EN ESTE ESPACIO, POR LO QUE PROMETO SEGUIR ESCRIBIENDO SOBRE SUS PERSONAJES Y LAS DISTINTAS ANÉCDOTAS AHÍ VIVIDAS POR MÍ, ESPERO SEGUIR CONTANDO CON SU LECTURA Y ESPERO QUE ME ACUERDE DE MAS COSAS QUE ESCRIBIR. ALGUIEN DE LOS ESTADOS UNIDOS ME ESCRIBIO PIDIÉNDOME QUE ESCRIBA ALGO SOBRE LOS PESCADORES, PERO AL FINAL CASI TODOS LOS DE CHAMETLA SON PESCADORES, ASÍ ES QUE; ¡CONCEDIDO!
GRACIAS OTRA VEZ.
PD: Si recuerdo alguna historia particular sobre los pescadores en especial, con mucho gusto la incluiré. Abrazos fuertes…
lunes, 4 de octubre de 2010
MARÍA BARRÓN Y LA GITANA
La recuerdo en sus últimos días, ahí; sentada del lado derecho de la mesa, viendo a la gente pasar…
Pero la recuerdo también de pie, barriendo las cacas de gallina de debajo del obelisco todas las mañanas, con las muletas en los sobacos, cocinándome un chorizo grasoso y delicioso, dándole maíz a las gallinas, limpiando los pretiles en la cocina, calentando las tortillas en el comal y trenzando su largo pelo para luego empalmar las trenzas con alguna de sus múltiples peinetas.
Recuerdo especialmente aquella tarde de octubre; yo hacía mis trabajos escolares cuando vi a mi abuela María Barrón que se asomó por la ventana, la miré en silencio, porque su actitud me pareció sombría, algo extraña, y no comprendía su comportamiento; tomó las monedas que guardaba en el monedero para ponerlas en una lata y colocarla en la barda de lodo de atrás del nextlinquero enseguida del horno donde mi tía mariquita preparaba los deliciosos pasteles de piña, entendí todo cuando llegó la gitana pidiéndole unas monedas a cambio de leer en la palma de su mano la buenaventura, pero ella no se dejó, argumentando que no tenía centavos para darle, entonces la gitana dijo algo que me sorprendió; “En el bote que tienes atrás de la hornilla, tienes dinero” -¡No!- insistió mi abuela, -¡Si!-dijo la necia mujer.
No supe como se las arreglaron, cuando me di cuenta conversaban animadamente en la cocina, el caso es que mi abuela decía que ya se iba a morir un día de éstos porque ya se le habían quebrado los dos pies y no servía para nada, y la gitana le aseguraba que viviría hasta los ochenta años, mi abuela decía que no y ella aseguraba que si, el asunto es que al final la gitana se llevó su recompensa pues no solo le dijo la buenaventura, sino que –y ni cuenta nos dimos-, le robó la lata del dinero…
Faltaban algunos años para que mi abuela cumpliera los ochenta, por eso respiré tranquilo, pero cada cumpleaños suyo yo me acordaba de aquella predicción.
Estaba en una locación en centro del D.F. en la filmación de “Lola” dirigido por María Novaro, teníamos que partir al otro día a Veracruz a continuar la realización de la película y con tristeza renuncié –por eso en la película me veo solamente en la escena de persecución en el tianguis, cuando nos agarra la policía, ya no fui a Veracruz-, porque me avisaron que María Barrón mi amada abuela había muerto, localicé a Aurora –mi hermana-, y avisamos que veníamos para Chametla a “despedirnos” de ella, no encontramos vuelo para esa noche, por lo que decidimos viajar en autobús, al llegar a El Rosario encontramos a unas personas de Chametla que nos contaron que ya la habían sepultado, me dio rabia y tristeza porque no la vi antes de la partida al “para siempre”, fue tanto mi coraje y mi tristeza que decidí no llegar, me bajé antes para llorar a solas su ausencia y revivir el recuerdo de lo que fue en mi vida, mi amada María Barrón, no le encontré sentido llegar a Chametla a nada, ella ya no estaba, y yo como quiera que sea le hice un lugar en mi corazón, y me quedé pensando en ella, en la última vez que la vi; sentada en su sillón rojo de madera y palma, trenzando su largo pelo, sonriendo ante mi plática infantil, o reprendiéndome por no haber comido todo, o barriendo en el patio allá abajo del obelisco las cacas de las gallinas, y el día en que vino a robarle la gitana, aquella vagabunda que le aseguró que viviría los ochenta años, no me quedó mas que sonreír porque en efecto mi abuela linda vivió casi cinco años mas de los vaticinados, entonces comprendí porque la mujer no solamente se llevó lo correspondiente, sino todas las monedas del nextlinquero, y es que le dio mas vida de la que ella esperaba…
Pero la recuerdo también de pie, barriendo las cacas de gallina de debajo del obelisco todas las mañanas, con las muletas en los sobacos, cocinándome un chorizo grasoso y delicioso, dándole maíz a las gallinas, limpiando los pretiles en la cocina, calentando las tortillas en el comal y trenzando su largo pelo para luego empalmar las trenzas con alguna de sus múltiples peinetas.
Recuerdo especialmente aquella tarde de octubre; yo hacía mis trabajos escolares cuando vi a mi abuela María Barrón que se asomó por la ventana, la miré en silencio, porque su actitud me pareció sombría, algo extraña, y no comprendía su comportamiento; tomó las monedas que guardaba en el monedero para ponerlas en una lata y colocarla en la barda de lodo de atrás del nextlinquero enseguida del horno donde mi tía mariquita preparaba los deliciosos pasteles de piña, entendí todo cuando llegó la gitana pidiéndole unas monedas a cambio de leer en la palma de su mano la buenaventura, pero ella no se dejó, argumentando que no tenía centavos para darle, entonces la gitana dijo algo que me sorprendió; “En el bote que tienes atrás de la hornilla, tienes dinero” -¡No!- insistió mi abuela, -¡Si!-dijo la necia mujer.
No supe como se las arreglaron, cuando me di cuenta conversaban animadamente en la cocina, el caso es que mi abuela decía que ya se iba a morir un día de éstos porque ya se le habían quebrado los dos pies y no servía para nada, y la gitana le aseguraba que viviría hasta los ochenta años, mi abuela decía que no y ella aseguraba que si, el asunto es que al final la gitana se llevó su recompensa pues no solo le dijo la buenaventura, sino que –y ni cuenta nos dimos-, le robó la lata del dinero…
Faltaban algunos años para que mi abuela cumpliera los ochenta, por eso respiré tranquilo, pero cada cumpleaños suyo yo me acordaba de aquella predicción.
Estaba en una locación en centro del D.F. en la filmación de “Lola” dirigido por María Novaro, teníamos que partir al otro día a Veracruz a continuar la realización de la película y con tristeza renuncié –por eso en la película me veo solamente en la escena de persecución en el tianguis, cuando nos agarra la policía, ya no fui a Veracruz-, porque me avisaron que María Barrón mi amada abuela había muerto, localicé a Aurora –mi hermana-, y avisamos que veníamos para Chametla a “despedirnos” de ella, no encontramos vuelo para esa noche, por lo que decidimos viajar en autobús, al llegar a El Rosario encontramos a unas personas de Chametla que nos contaron que ya la habían sepultado, me dio rabia y tristeza porque no la vi antes de la partida al “para siempre”, fue tanto mi coraje y mi tristeza que decidí no llegar, me bajé antes para llorar a solas su ausencia y revivir el recuerdo de lo que fue en mi vida, mi amada María Barrón, no le encontré sentido llegar a Chametla a nada, ella ya no estaba, y yo como quiera que sea le hice un lugar en mi corazón, y me quedé pensando en ella, en la última vez que la vi; sentada en su sillón rojo de madera y palma, trenzando su largo pelo, sonriendo ante mi plática infantil, o reprendiéndome por no haber comido todo, o barriendo en el patio allá abajo del obelisco las cacas de las gallinas, y el día en que vino a robarle la gitana, aquella vagabunda que le aseguró que viviría los ochenta años, no me quedó mas que sonreír porque en efecto mi abuela linda vivió casi cinco años mas de los vaticinados, entonces comprendí porque la mujer no solamente se llevó lo correspondiente, sino todas las monedas del nextlinquero, y es que le dio mas vida de la que ella esperaba…
miércoles, 22 de septiembre de 2010
"De como nació Chiametlán" (Catorceaba parte)
Después llego Hernán Cortés que fue recibido en la que fuera la enorme mansión de Xahualt, ahí, fue atendido por Nuño de guzmán, los esclavos nativos le sirvieron nixcoco y piznate, luego le dieron jocuizte, comieron un delicioso pozolli y de postre; guámaras con miel de abeja, el conquistador disfrutó el banquete en el que además sirvieron sangre de lobo guisada con una fruta que le gusto mucho y que en Chiametlán era conocida como xitli tomatl, (solo que don Hernán no sabia pronunciarlo y decía jitimate) después de llegar a un arreglo con el espléndido Nuño, Cortéz baja a la primera cueva en aquella donde estaba la piedra con unas enormes nalgas pintadas y sobre la cual, descansaban los dioses Totorames cuando bajaban a la tierra con figura de hombre, allí se sentó el también, y la vista de la península que sus ojos admiraron, lo embrujo y lo motivo a conquistarla, así fue como llego a ella y al mar que cruzo para lograrlo le dio su nombre...
Después de la llegada de los españoles y el casi total abandono de estas tierras los españoles que luego las poblaron, entre ellos un tal Gonzalo López, se dedicaron a la ganadería, además de el comercio de la sal, surtiendo de la misma a los reales de la nueva Vizcaya y la nueva Galicia
Todavía cien años después de la conquista, los acaxees y xiximes seguían luchando por recuperar aquel tan amado y respetado territorio, de sus amigos Chiametlecos, sin embargo solo consiguieron que los hombres del mar acabaran con poblaciones enteras como Copala que luego se convirtió en un refugio de bandoleros.
"de como nació Chiametlán" (Doceaba parte)
Tonalli cumplió diez y siete años, los sueños que se apoderaban de ella eran muy extraños, con frecuencia se veía en los brazos de uno al que ella creía un dios, que había llegado en una canoa tan grande como una pirámide, lo describía como un hombre hermoso con los ojos color del cielo del mediodía y una barba como de oro, vestido con todo el cuerpo cubierto, e insistía en que se trataba de colibrí el hijo de un antiguo Dios emplumado, e inevitablemente se había enamorado de el...
Era otra vez el aniversario de la fundación de Chiametlán, la celebración estaba en su apogeo, los matachines hacían de las suyas, los sacerdotes elevaban sus rezos al cielo, y los visitantes eran atendidos por los lugareños, sirviéndoles tamales de camarón y atole de masa, muchos vestían llamativos penachos y lustrosos guaraches, los que menos; adornaban sus faldas con carrizos y espinas, emulando a los matachines matatecos, las sonajas sonaban y los tambores palpitaban... de pronto un mensajero llego con la frente perlada de sudor y falto de aire, entre sus manos traía retratos de un hombre blanco que habían visto rondar por los manglares donde en años anteriores -se sabia-, había pernoctado “nube gris”, el mensajero llego a los pies de Xahualt y la concurrencia guardo silencio, a su lado Tonalli sintió desbocársele el corazón cuando vio el retrato, se dio cuenta de que era el hombre de sus sueños, cuando el gran Señor vio el retrato y escucho la narración de los hechos de boca del emisario de la costa, se puso de pie y como era costumbre hablo a sus súbditos y a sus invitados: “Un ciclo termina, y con el muere una etapa importante para nuestra raza, he de morir también yo, -un murmullo recorrió los callejones e inundo los recovecos Chiametlecos-, y en este ciclo que comienza, nuevos dioses gobernaran mi tierra, la tierra de Xolotl y el chivicoyo, la tierra de las chias y el vigía, las tierras del camarón y el tejuino, porque llegaron del mar, como lo profetizó mi adorada hija Tonalli, en enormes canoas y con grandes armas, nuevos gobernantes que según me informa este enviado del pueblo de Majahual, han de inculcar a ustedes nuevas costumbres, y no he de hacer nada por impedírselos, pues nada puedo hacer ante su poder,.. y ellos gobernaran, y cambiaran sus creencias y les mostraran a sus nuevos dioses...”
La multitud se dispersó y corrió esconderse mas allá de los confines del señorío, se acabo la celebración y Xahualt se retiro a sus habitaciones para morir en paz....
"De como nació Chiametlán" (Onceaba parte)
La curiosidad de Tonalli la conducía a saber cada vez mas, por eso se enteró que había una mujer que se llamaba regazo de víbora, y como era muy religiosa, se pasaba días y noches haciendo penitencia barriendo el barrio del coacoyotl, y un día que estaba barriendo, cayo a sus pies una perla dorada, ella la junto y se la metió en el seno junto a la barriga, y cuando acabo de barrer la quiso tomar y no la halló, entonces se dio cuenta de que estaba embarazada.
Así creció la niña bajo el cuidado de aquella sabia mujer y Xahualt se dedicaba tranquilamente a gobernar a su modo, que aunque extraño, no dejaba de agradar a sus súbditos.
Un día fue la parte norte de su palacio, que además tenia vista al río para visitar a su hija, ella corrió a abrazarlo temerosa, pues le habían contado sus nanas que ese año se acabaría el mundo, y el le explico que cada 52 años volvían a comenzar la cuenta de los años lunares con los mismos nombres, porque solo tenían 52 nombres, pero que los años no se terminaban nunca, y eso de que se terminaba el mundo era una leyenda que el había estado escuchando desde que era niño, y que en una celebración como la que tendrían esa noche, los sacerdotes apagarían todos los fuegos para encenderlos con solo uno, que ardería de nuevo, allá junto al juego de pelota, mas allá del aviario que fundara xolotl.
sábado, 29 de mayo de 2010
CHAMETLECA II
Las cosas siempre a tu favor;
el clima, la noche, las estrellas,
el farol rojo de la casa de Hortensia,
la música allá en el baldío
en la fiesta de san Pedro.
Nada hay que perturbe
tu sensualidad de Diosa
tu fragilidad de nardo
y tu mirada celeste.
El silencio se agita
a causa de esta dicha
provocando un desliz;
entonces tu cuerpo, con tanto a tu favor
se cae al ser tocado por la música
e irremediablemente se hace añicos
como simple cistal…
el clima, la noche, las estrellas,
el farol rojo de la casa de Hortensia,
la música allá en el baldío
en la fiesta de san Pedro.
Nada hay que perturbe
tu sensualidad de Diosa
tu fragilidad de nardo
y tu mirada celeste.
El silencio se agita
a causa de esta dicha
provocando un desliz;
entonces tu cuerpo, con tanto a tu favor
se cae al ser tocado por la música
e irremediablemente se hace añicos
como simple cistal…
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martes, 13 de abril de 2010
NORBERTO HERRERA
De carácter fuerte y agresivo, el terror de la “secun” lo llamaban, pero muchos de los que entonces éramos sus alumnos estamos agradecidos y comprendemos claramente su proceder, y es que es verdad, Norberto era muy exigente, y aunque ninguno de nosotros –hasta donde sé-, se dedicó a la música, si nos sirvió bastante lo aprendido bajo su dirección, a mi me sirvió incluso para representar con nitidez el papel de cantante en una serie de televisión, incluso participé en un concurso de canto, sin pena ni gloria por supuesto, pero de no ser por él, hubiera sido con mas pena que otra cosa, pero en la vida cotidiana siempre es bueno ser entonado, así es que yo por mi parte, -aunque no entono ni el “do” por lo redondo-, tengo mucho que agradecer al profe Norberto…
Cuando trato de ser estricto en la educación de mis hijos lo recuerdo con gusto, pues se que a veces es necesario ser enérgico como lo era él, a pesar de que conmigo siempre hubo una relación mas de amistad que de maestro a alumno, siempre conversábamos antes de la clase, quizá porque teníamos parientes en común o porque le caía bien, o porque tal vez era mas condescendiente que los demás, por lo que haya sido, Norberto me dejó una enorme enseñanza. Y quiero honrar su recuerdo a través de estas letras.
No sé si antes hubo un director de orquesta, pero la primera banda de música que yo recuerdo en Chametla estaba bajo su batuta, me fascinaba oír los tambores y los clarinetes siguiendo su compás, me gustaba observar a los señores atentos a sus movimientos y cuidadosos de no entorpecer la melodía por no desatar su ira, era maravilloso ver que un hombre tuviera la magia de fabricar sonidos tan agradables, ver como del aire surgían melodías tan llena de encanto. El arte que producían sus músicos con los viejos instrumentos y el sonido que invadía los rincones no solo de Chametla sino del alma de los enamorados y los nostálgicos o los alegres y los apesadumbrados…
Ni duda cabe. Chametla ha sido cuna de gente con mucho talento, a la que he admirado y con la que he tenido la fortuna de convivir y que por lo mismo han sido parte importante de mi historia.
Dicen que las cosas pasan como tienen que pasar y porque tienen que ser, eso es sabiduría popular, acertada, muy acertada por cierto, pues sé que si las cosas en mi vida hubieran sido distintas no sería quien soy, aunque no soy mucho, soy algo y eso se lo debo a gente como las que he mencionado en este pequeño blog y que trataré de recordar a lo largo de mi vida, y sobre todo; emular para seguir tratando de ser un mejor ser humano.
¡Gracias profe Norberto Herrera, muchas gracias!
lunes, 8 de marzo de 2010
ERA UNA VEZ UN ÁNGEL CON LAS ALAS MANCHADAS DE HOLLÍN.
Hace mucho, muchísimo tiempo cuando los querubines todavía jugaban a salpicarse con las aguas de la fuente que los totorames habían hecho en el centro de Chiametlán aprovechando los manantiales que bajaban del cerro, y cuando los ángeles preferían nadar en el lago de los lagartos en el vecino Botaira, hubo un ángel con los ojos color de mar y la piel alba como las mañanas de diciembre que desde su mas tierna infancia, mostró una inteligencia y una simpatía inusual, tantas, que Arcángel prontamente le dio su independencia y lo mandó a vivir a una nube azul clarita cubierta de rocío, de rayos de sol dorado y enmarcada por un arco de siete colores, ahí Ángel era muy feliz.
Pasó el tiempo y en la tierra las cosas empezaron a ser distintas; los humanos tenían que progresar, había que estar a la vanguardia aunque hubiera que destruir la capa de Ozono y la polución en el invierno se agravara y no se pudiera respirar tranquilamente, si; todo era distinto allá abajo, a nadie le importaba quien pudiera estar viviendo en el cielo, en alguna nube.
El caso es que la basura quemada, el humo de los vehículos, las chimeneas de las fábricas y mil cosas mas, dejaron la nube del pobre Ángel de un color gris triste, ya no reflejaba los rayos que atraían al arco iris porque el rocío se volvió hollín, ahora su cara –otrora de caracteres nórdicos-, parecía la de un apache dispuesto a hacer la guerra.
Ángel ahora se aburre, no tiene a quien cuidar porque Juan está todo el día sentado frente a su Macintosh, no hay peligro de que se caiga…
Tampoco puede volar por Chametla, no faltará algún travieso que le apunte con la resortera, mucho menos bajar a la fuente pues ya no existe, y aunque casi se acostumbra a eso, todavía le duele, pero lo que le destroza el espíritu, es ver sus alas manchadas de hollín, eso si le hace llorar continuamente.
Un día se levantó temprano decidido a protestar; extendió sus alas pegajosas y voló con rumbo al sol, la contaminación no le permitió ver con claridad y se dio cuenta de su error cuando se estrelló contra un reflector, aleteó en el vacío y se sobó la frente pero no perdió la intención y se lanzó cielo arriba nuevamente. Minutos mas tarde casi choca contra un avión, por fin atravesó la estratósfera y pudo navegar al infinito tranquilamente con dirección al sol.
Y así se fue perdiendo en la intensidad de su luz…
Pasaron los días y Ángel no volvió.
Después se supo:
Resulta que Arcángel se indignó porque en la tierra ya no hay ángeles, todos renegaron y se fueron yendo poco a poco, por eso cuando llegó Ángel el de las alas manchadas de hollín y vio un mundo azul con nubes blancas y lunas nuevas, con arroyos cantarines y jardines esplendorosos con aves de todos colores y un sol lleno de luz, no lo pensó dos veces, ni protestó siquiera, simplemente se instaló en una nube a descansar, luego se dio un baño y su rostro volvió a ser el mismo, y no es que no la haya importado dejar de ser el Ángel de la guardia de Juanito, a Juanito nunca le importó su Ángel, ni a nadie, ahora en la tierra no les importan los ángeles por eso ya no hay…
Pasó el tiempo y en la tierra las cosas empezaron a ser distintas; los humanos tenían que progresar, había que estar a la vanguardia aunque hubiera que destruir la capa de Ozono y la polución en el invierno se agravara y no se pudiera respirar tranquilamente, si; todo era distinto allá abajo, a nadie le importaba quien pudiera estar viviendo en el cielo, en alguna nube.
El caso es que la basura quemada, el humo de los vehículos, las chimeneas de las fábricas y mil cosas mas, dejaron la nube del pobre Ángel de un color gris triste, ya no reflejaba los rayos que atraían al arco iris porque el rocío se volvió hollín, ahora su cara –otrora de caracteres nórdicos-, parecía la de un apache dispuesto a hacer la guerra.
Ángel ahora se aburre, no tiene a quien cuidar porque Juan está todo el día sentado frente a su Macintosh, no hay peligro de que se caiga…
Tampoco puede volar por Chametla, no faltará algún travieso que le apunte con la resortera, mucho menos bajar a la fuente pues ya no existe, y aunque casi se acostumbra a eso, todavía le duele, pero lo que le destroza el espíritu, es ver sus alas manchadas de hollín, eso si le hace llorar continuamente.
Un día se levantó temprano decidido a protestar; extendió sus alas pegajosas y voló con rumbo al sol, la contaminación no le permitió ver con claridad y se dio cuenta de su error cuando se estrelló contra un reflector, aleteó en el vacío y se sobó la frente pero no perdió la intención y se lanzó cielo arriba nuevamente. Minutos mas tarde casi choca contra un avión, por fin atravesó la estratósfera y pudo navegar al infinito tranquilamente con dirección al sol.
Y así se fue perdiendo en la intensidad de su luz…
Pasaron los días y Ángel no volvió.
Después se supo:
Resulta que Arcángel se indignó porque en la tierra ya no hay ángeles, todos renegaron y se fueron yendo poco a poco, por eso cuando llegó Ángel el de las alas manchadas de hollín y vio un mundo azul con nubes blancas y lunas nuevas, con arroyos cantarines y jardines esplendorosos con aves de todos colores y un sol lleno de luz, no lo pensó dos veces, ni protestó siquiera, simplemente se instaló en una nube a descansar, luego se dio un baño y su rostro volvió a ser el mismo, y no es que no la haya importado dejar de ser el Ángel de la guardia de Juanito, a Juanito nunca le importó su Ángel, ni a nadie, ahora en la tierra no les importan los ángeles por eso ya no hay…
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jueves, 21 de enero de 2010
La puta Brígida (Fragmento de "Muerte en Botaira"
Botaira es uno de esos pueblos mágicos donde la gente siempre espera que ocurra lo inesperado, donde se mezclan las creencias religiosas con la fe en entes mitológicos, donde se es capaz de pedir un milagro a la virgen de Guadalupe y rogarle al hado mágico de la buena leche para que se haga realidad…
Donde tienen sus propios Dioses, donde se fabrican sus propios mitos.
Botaira está ubicado en la zona sur de la costa sinaloense, con sus calles adoquinadas y sus fuentes de cantera, se localiza a unos metros del mar a las faldas del cerro de barro negro, justo a su derecha (tomando en consideración el rumbo hacia la playa), hay un lago mitológico en cuyas aguas se mecen los duendes del mal y se arrullan las hadas de los mitotes, es un lago agradable, profundo y siniestro donde conviven las fantasías de los lugareños y mueren las ilusiones de los corazones románticos...
Al terminar el pueblo, camino a la playa; hay una casa de color bermellón con un foco rojo encendido en la puerta principal, la casa está ubicada a las afueras, precisamente antes del sitio donde se eleva el camino rojo que va a Sabaiba, es esa la casa del deshonor y la vergüenza, en la habitación principal descansa plácidamente doña Brígida la puta mas fea de la región, pero la única de Botaira (hasta donde se sabe), ella es una mujer alta y fornida que carga sobre sus espaldas el peso de todas las penas de los Botairenses, es una mujer ruin y traicionera, degenerada y vil como la que más, pero con todo y eso no deja de ser la mas asediada de la región, dicen que por la particularidad de sus prácticas sexuales, una enorme y fea mujer, que no sabe amar, pero que una vez entregó su corazón a un hombre aunque su cuerpo a una legión de marineros… y a una de soldados, en fin; dicen que también a todos los esposos de las mujeres de Botaira.
Donde tienen sus propios Dioses, donde se fabrican sus propios mitos.
Botaira está ubicado en la zona sur de la costa sinaloense, con sus calles adoquinadas y sus fuentes de cantera, se localiza a unos metros del mar a las faldas del cerro de barro negro, justo a su derecha (tomando en consideración el rumbo hacia la playa), hay un lago mitológico en cuyas aguas se mecen los duendes del mal y se arrullan las hadas de los mitotes, es un lago agradable, profundo y siniestro donde conviven las fantasías de los lugareños y mueren las ilusiones de los corazones románticos...
Al terminar el pueblo, camino a la playa; hay una casa de color bermellón con un foco rojo encendido en la puerta principal, la casa está ubicada a las afueras, precisamente antes del sitio donde se eleva el camino rojo que va a Sabaiba, es esa la casa del deshonor y la vergüenza, en la habitación principal descansa plácidamente doña Brígida la puta mas fea de la región, pero la única de Botaira (hasta donde se sabe), ella es una mujer alta y fornida que carga sobre sus espaldas el peso de todas las penas de los Botairenses, es una mujer ruin y traicionera, degenerada y vil como la que más, pero con todo y eso no deja de ser la mas asediada de la región, dicen que por la particularidad de sus prácticas sexuales, una enorme y fea mujer, que no sabe amar, pero que una vez entregó su corazón a un hombre aunque su cuerpo a una legión de marineros… y a una de soldados, en fin; dicen que también a todos los esposos de las mujeres de Botaira.
martes, 13 de octubre de 2009
CHAMETLA DE MIS RECUERDOS
ABARROTES JOSEFINA.
(Me acuerdo de bien de los calendarios que nos daba mi madrina Josefina, mejor conocida como Chepina.)
“Abarrotes Josefina” atendido por su propietaria Josefina viuda de Berriman”.
Cuentan que Chepina llegó a Chametla acompañando a su hermana y al esposo de la misma; José el galafate, -aunque galafate significa ladrón, parece ser que es así como llamaban a los encargados de remendar los barcos-, pues bien; Chepina llegó a Chametla y pronto encontró acomodo en la tienda de Berriman, que en esa época era el dueño de la tienda de abarrotes mas grande de la región, dicen que llegaban burros de todas partes, cargados de gente para hacer las compras, de El Aguaverde, El Apoderado, El Pozole, hasta de Botaira iban las gentes a surtir sus despensas, toda la cuadra desde la cooperativa pesquera hasta la esquina de la tienda, era propiedad de doña Celsa y su hijo don Juan Berriman, esposo éste de doña Felicitas, con ellos empezó a trabajar Chepina.
Los chamacos de esos tiempos respetaban y temían a don Juan porque debido a que toda su propiedad estaba atestada de trojes, criaba serpientes de cualquier tipo, para que se alimentaran con los ratones que devoraban el cereal, cuentan que don Juan agarraba las serpientes y se las acomodaba en la cabeza cual turbante, lo que despertaba la admiración de quienes lo veían.
Chepina trabajó en la tienda hasta que el susodicho enviudó y un día de esos, no salió de trabajar, al galafate que vivía a una cuadra de la tienda se preocupó pero luego se corrió el rumor de que la mujer se había huido con su novio, un también empleado de don Juan que era de los encargados de fabricar los puros, porque he de decir que don Juan también fabricaba habanos de todo tipo y calidad, pero no fue así: Chepina se quedo a vivir de un día para otro ni mas ni menos que con don Juan y fue así como ella ocupo el lugar de honor en esa residencia, por supuesto que durante una temporada fue el tema de conversación, razón por la que el avergonzado novio abandonó el empleo y el pueblo, “cosas del amor” diría Chepina meses después…
Doña “Yona”, era mama de Chepina Bernardo era su primo, ellos llegaron al cabo del tiempo y se establecieron en la enorme residencia, por desgracia para el presupuesto de la familia, Bernardo era un vicioso del juego, un verdadero tahúr, por lo que se gastaba parte de las ganancias de los negocios de la viuda de Berriman, en paseos a la Vegas y casas de juego en el mismo país.
Recuerdo gratamente que mi abuela María barrón me mandaba al maíz para las gallinas en una canasta –en la nueva-, porque la vieja me daba vergüenza y traía de una vez el azúcar y el sobre de café de grano en tanto la olla con agua esperaba en la hornilla, también compraba un cuarto de galletas de animalitos
A Chepina a quien yo llamaba madrina, porque era muy espléndida conmigo y mis hermanos -además de ser madrina de mi mamá-, pues teníamos derecho de llamarla así, no crean que era por los regalos que nos daba, y es que al liquidar la cuenta metía la mano en una vitrolera de esas en las que en aquellos tiempos acostumbraban meter los dulces y con el puño lleno me decía “El pilón”, me daba un beso y los dulces, eso era lo mas emocionante de ir a hacer las compras con ella, claro que salía de la tienda lleno de babas de mi madrina pero contento, al cabo que al alejarme tantito me tallaba el cachete con el dorso de la mano, y me largaba masticando chiclets de los del señor adams…
¡Ah que mi madrina!, se rumoró también que Bernanrdo –el primo-, se “hizo” de ella y la “tuvo” durante mucho tiempo, no se supo si el tal Bernardo ganó o perdió su fortuna durante todo el tiempo que se dedico al juego, lo que si se sabe es que al morir, otro empleado del área de habanos encontró la “cuilta” de abajo del colchón llena de billetes de muy alta denominación, y se fue con el dinero, pero parece que no lo supo aprovechar, y que allá en el norte lo perdió todo, para morir en la ignominia, con razón dicen tanto; que “Lo del agua al agua”…
Mi madrina Chepina se quedó sola, la tienda fue viniendo a menos, y ella empezaba a dar muestras de demencia senil, la recuerdo a ella toda blanca con el pelo blanco escurrido y una sonrisa toda amabilidad, con su placa dental parejita, y sus manos lisitas, suaves al acariciar mis cachetes…
La actuación es mi adicción y llegó el día en que tuve que irme a probar fortuna a México capital y la volví a ver solo en las ocasiones en que por gira o razón distinta pasaba por estas tierras, al paso del tiempo me establecí acá en Botaira, cerca de mi querido Chametla y tuve ocasión de verla de nuevo, pero ahora las cosas eran distintas, ella ahí tirada en el adoquín de la entrada principal de su casa, semidesnuda, con el pelo liso cubriéndole el rostro, su piel blanca cubierta de mugre y la poca ropa sucia de excremento.
Tirada ahí, entre la basura que alguien por piedad arrojó a sus pies, como se les da de comer a los animales, con la mirada perdida y sin razón, comiendo plátanos negros de viejos y moscas, con la razón perdida y sin motivos, para entonces ya víctima del Alzheimer, mi madrina Chepina, mi adorada madrina Chepina…
Lo único que en ese entonces poseía, era su casa, me enteré que alguien se quedó con ella a cambio de mantenerla durante todo el tiempo que le quedara de vida, razón justa y noble pues por lo que supe, ella no tenía propiedad alguna y por lógicas razones, no podría volver a valerse por si misma jamás, esa persona estuvo mandando dinero para su manutención y me contaron que ese dinero jamás llegó a su manos, sin embargo la providencia se encargó de que Amparo, la del tinillo, se encargara de ella, con los medios que pudo y la ayuda de algún vecino ella le dio de comer, hasta que la muerte se la llevó.
Eso es lo que supe.
(Me acuerdo de bien de los calendarios que nos daba mi madrina Josefina, mejor conocida como Chepina.)
“Abarrotes Josefina” atendido por su propietaria Josefina viuda de Berriman”.
Cuentan que Chepina llegó a Chametla acompañando a su hermana y al esposo de la misma; José el galafate, -aunque galafate significa ladrón, parece ser que es así como llamaban a los encargados de remendar los barcos-, pues bien; Chepina llegó a Chametla y pronto encontró acomodo en la tienda de Berriman, que en esa época era el dueño de la tienda de abarrotes mas grande de la región, dicen que llegaban burros de todas partes, cargados de gente para hacer las compras, de El Aguaverde, El Apoderado, El Pozole, hasta de Botaira iban las gentes a surtir sus despensas, toda la cuadra desde la cooperativa pesquera hasta la esquina de la tienda, era propiedad de doña Celsa y su hijo don Juan Berriman, esposo éste de doña Felicitas, con ellos empezó a trabajar Chepina.
Los chamacos de esos tiempos respetaban y temían a don Juan porque debido a que toda su propiedad estaba atestada de trojes, criaba serpientes de cualquier tipo, para que se alimentaran con los ratones que devoraban el cereal, cuentan que don Juan agarraba las serpientes y se las acomodaba en la cabeza cual turbante, lo que despertaba la admiración de quienes lo veían.
Chepina trabajó en la tienda hasta que el susodicho enviudó y un día de esos, no salió de trabajar, al galafate que vivía a una cuadra de la tienda se preocupó pero luego se corrió el rumor de que la mujer se había huido con su novio, un también empleado de don Juan que era de los encargados de fabricar los puros, porque he de decir que don Juan también fabricaba habanos de todo tipo y calidad, pero no fue así: Chepina se quedo a vivir de un día para otro ni mas ni menos que con don Juan y fue así como ella ocupo el lugar de honor en esa residencia, por supuesto que durante una temporada fue el tema de conversación, razón por la que el avergonzado novio abandonó el empleo y el pueblo, “cosas del amor” diría Chepina meses después…
Doña “Yona”, era mama de Chepina Bernardo era su primo, ellos llegaron al cabo del tiempo y se establecieron en la enorme residencia, por desgracia para el presupuesto de la familia, Bernardo era un vicioso del juego, un verdadero tahúr, por lo que se gastaba parte de las ganancias de los negocios de la viuda de Berriman, en paseos a la Vegas y casas de juego en el mismo país.
Recuerdo gratamente que mi abuela María barrón me mandaba al maíz para las gallinas en una canasta –en la nueva-, porque la vieja me daba vergüenza y traía de una vez el azúcar y el sobre de café de grano en tanto la olla con agua esperaba en la hornilla, también compraba un cuarto de galletas de animalitos
A Chepina a quien yo llamaba madrina, porque era muy espléndida conmigo y mis hermanos -además de ser madrina de mi mamá-, pues teníamos derecho de llamarla así, no crean que era por los regalos que nos daba, y es que al liquidar la cuenta metía la mano en una vitrolera de esas en las que en aquellos tiempos acostumbraban meter los dulces y con el puño lleno me decía “El pilón”, me daba un beso y los dulces, eso era lo mas emocionante de ir a hacer las compras con ella, claro que salía de la tienda lleno de babas de mi madrina pero contento, al cabo que al alejarme tantito me tallaba el cachete con el dorso de la mano, y me largaba masticando chiclets de los del señor adams…
¡Ah que mi madrina!, se rumoró también que Bernanrdo –el primo-, se “hizo” de ella y la “tuvo” durante mucho tiempo, no se supo si el tal Bernardo ganó o perdió su fortuna durante todo el tiempo que se dedico al juego, lo que si se sabe es que al morir, otro empleado del área de habanos encontró la “cuilta” de abajo del colchón llena de billetes de muy alta denominación, y se fue con el dinero, pero parece que no lo supo aprovechar, y que allá en el norte lo perdió todo, para morir en la ignominia, con razón dicen tanto; que “Lo del agua al agua”…
Mi madrina Chepina se quedó sola, la tienda fue viniendo a menos, y ella empezaba a dar muestras de demencia senil, la recuerdo a ella toda blanca con el pelo blanco escurrido y una sonrisa toda amabilidad, con su placa dental parejita, y sus manos lisitas, suaves al acariciar mis cachetes…
La actuación es mi adicción y llegó el día en que tuve que irme a probar fortuna a México capital y la volví a ver solo en las ocasiones en que por gira o razón distinta pasaba por estas tierras, al paso del tiempo me establecí acá en Botaira, cerca de mi querido Chametla y tuve ocasión de verla de nuevo, pero ahora las cosas eran distintas, ella ahí tirada en el adoquín de la entrada principal de su casa, semidesnuda, con el pelo liso cubriéndole el rostro, su piel blanca cubierta de mugre y la poca ropa sucia de excremento.
Tirada ahí, entre la basura que alguien por piedad arrojó a sus pies, como se les da de comer a los animales, con la mirada perdida y sin razón, comiendo plátanos negros de viejos y moscas, con la razón perdida y sin motivos, para entonces ya víctima del Alzheimer, mi madrina Chepina, mi adorada madrina Chepina…
Lo único que en ese entonces poseía, era su casa, me enteré que alguien se quedó con ella a cambio de mantenerla durante todo el tiempo que le quedara de vida, razón justa y noble pues por lo que supe, ella no tenía propiedad alguna y por lógicas razones, no podría volver a valerse por si misma jamás, esa persona estuvo mandando dinero para su manutención y me contaron que ese dinero jamás llegó a su manos, sin embargo la providencia se encargó de que Amparo, la del tinillo, se encargara de ella, con los medios que pudo y la ayuda de algún vecino ella le dio de comer, hasta que la muerte se la llevó.
Eso es lo que supe.
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jueves, 3 de septiembre de 2009
DE PELICULA
Soy de un pueblo imaginario que se llama Botaira, está ubicado en la costa del sur de Sinaloa poco antes de llegar a Chametla y justo donde se eleva el camino rojo que pasa sobre el mar y que llega hasta Sabaiba...
La laguna azul es una película que me pareció tierna en aquellos años de mi adolescencia y a partir de ella me fascinaron las películas de sexo en la playa y me aferré a recrearlas en la vida real....
Casi siempre que recibía visitas en mi casa –que es tu casa-, las llevaba a la playa, particularmente a ELLAS, es que soy un romántico sin remedio, y me gustaba hacer lo que en las películas; coger en la playa sobre las olas y en cámara lenta, pero solo lo logré una vez, (me refiero a lo de las películas, porque lo de coger, eso siempre se me dió), el caso es que la mayoría aunque fueran enfermeras o edecanes, a la mera hora me resultaban muy mustias o muy delicaditas por no decirlo de otro modo y me tenía que conformar con hacerlo sobre una toalla y envuelto en otra, o a la sombra de los manglares, o en alguna hamaca abandonada de esas que los pescadores no guardan hasta que pasa la temporada.
Pero una vez... -¡Ah que vez aquella!- Una vez si se me hizo; me llevé a una actricita que en esos tiempos no era tan famosa, por eso no digo su nombre pero si tengo autorización para contar lo de esa vez, ¡Ave Maria! ¡Que vez, quisiera no acordarme!
Por principios de cuentas no se espantó cuando comencé a caminar en pelotas por la arena, ella me imitó en seguida, y el hecho de que uno que otro desbalagado nos sorprendiera en pleno invierno caminando en cueros por la arena y el agua fría, no nos atemorizó, por supuesto que mi amigo el de abajo más muerto que un pirulí y el resto de nuestros cuerpos chinito como cuero de gallina, anduvimos un rato correteando sobre la espuma del mar (como en las películas) y queriendo quedar bien, aproveché que se apareció una ola sobre la que quise saltar que me ha dado una arrastrada de padre y señor nuestro!. Luego de un rato, cuando hubimos entrado en calor, quisimos poner manos a la obra, y ya sabes, de por si cuando te bañas con ropa, el culo se te llena de arena, imagínate sin nada; el prepucio colorado de tanto piedrizco, es pa morirse de la vergüenza, pero uno tiene que fingir que las cosas van bien, el caso es que nos tiramos sobre las olas y cuando estaba tratando de darle un periquito, -entiéndase beso-, un rugido la hizo levantarse de un salto, tuve que aceptar que eran mis tripas, maldita la hora, ¡siempre pasa eso!; un pedo que por pudor decide regresarse, arma una revolución enorme en mi estómago, para luego convertirse en eructo, ¡trágame tierra! Todo por no echármelo delante de ella porque de seguro al ver la burbuja de aire emerger de las aguas, me mienta la madre y peor si le toca suspirar en el instante preciso, pero Dios; ¿¡Porque todo me pasa a mi!? Luego en la arena tratando de subírmele, ya sabes, -malditas olas-, al primer intento me doy la maroma y quedo con las nalgas apuntando al infinito, ( y ella carcajeándose de mi), y lo tratamos de hacer sobre un tronco seco y, ¡ claro!; nada mensa la tonta!, que me pone abajo para montarme, el lomo se me puso como trasero de chango; rojo por los piquetes de hormiga, entonces opté por proponerle las rocas de la escollera, ¡nunca lo hubiera hecho!; ¡las rodillas me tronaban como cascanueces!... y a la hora de “aquellito”, los gritos no eran gritos, eran aullidos y no míos, ¡de los dos!, y no de placer, ¡de dolor!, la arena nos invadió por todos los pliegues y rincones de nuestros esbeltos cuerpos, ¡Santo Dios, juré no ver más películas románticas, o al menos no hacer lo que salía en ellas! ¡Menos mal que no se me ha ocurrido recrear la de 9 semanas y media y menos la escena del pica hielo, ¡Dios me libre!
La laguna azul es una película que me pareció tierna en aquellos años de mi adolescencia y a partir de ella me fascinaron las películas de sexo en la playa y me aferré a recrearlas en la vida real....
Casi siempre que recibía visitas en mi casa –que es tu casa-, las llevaba a la playa, particularmente a ELLAS, es que soy un romántico sin remedio, y me gustaba hacer lo que en las películas; coger en la playa sobre las olas y en cámara lenta, pero solo lo logré una vez, (me refiero a lo de las películas, porque lo de coger, eso siempre se me dió), el caso es que la mayoría aunque fueran enfermeras o edecanes, a la mera hora me resultaban muy mustias o muy delicaditas por no decirlo de otro modo y me tenía que conformar con hacerlo sobre una toalla y envuelto en otra, o a la sombra de los manglares, o en alguna hamaca abandonada de esas que los pescadores no guardan hasta que pasa la temporada.
Pero una vez... -¡Ah que vez aquella!- Una vez si se me hizo; me llevé a una actricita que en esos tiempos no era tan famosa, por eso no digo su nombre pero si tengo autorización para contar lo de esa vez, ¡Ave Maria! ¡Que vez, quisiera no acordarme!
Por principios de cuentas no se espantó cuando comencé a caminar en pelotas por la arena, ella me imitó en seguida, y el hecho de que uno que otro desbalagado nos sorprendiera en pleno invierno caminando en cueros por la arena y el agua fría, no nos atemorizó, por supuesto que mi amigo el de abajo más muerto que un pirulí y el resto de nuestros cuerpos chinito como cuero de gallina, anduvimos un rato correteando sobre la espuma del mar (como en las películas) y queriendo quedar bien, aproveché que se apareció una ola sobre la que quise saltar que me ha dado una arrastrada de padre y señor nuestro!. Luego de un rato, cuando hubimos entrado en calor, quisimos poner manos a la obra, y ya sabes, de por si cuando te bañas con ropa, el culo se te llena de arena, imagínate sin nada; el prepucio colorado de tanto piedrizco, es pa morirse de la vergüenza, pero uno tiene que fingir que las cosas van bien, el caso es que nos tiramos sobre las olas y cuando estaba tratando de darle un periquito, -entiéndase beso-, un rugido la hizo levantarse de un salto, tuve que aceptar que eran mis tripas, maldita la hora, ¡siempre pasa eso!; un pedo que por pudor decide regresarse, arma una revolución enorme en mi estómago, para luego convertirse en eructo, ¡trágame tierra! Todo por no echármelo delante de ella porque de seguro al ver la burbuja de aire emerger de las aguas, me mienta la madre y peor si le toca suspirar en el instante preciso, pero Dios; ¿¡Porque todo me pasa a mi!? Luego en la arena tratando de subírmele, ya sabes, -malditas olas-, al primer intento me doy la maroma y quedo con las nalgas apuntando al infinito, ( y ella carcajeándose de mi), y lo tratamos de hacer sobre un tronco seco y, ¡ claro!; nada mensa la tonta!, que me pone abajo para montarme, el lomo se me puso como trasero de chango; rojo por los piquetes de hormiga, entonces opté por proponerle las rocas de la escollera, ¡nunca lo hubiera hecho!; ¡las rodillas me tronaban como cascanueces!... y a la hora de “aquellito”, los gritos no eran gritos, eran aullidos y no míos, ¡de los dos!, y no de placer, ¡de dolor!, la arena nos invadió por todos los pliegues y rincones de nuestros esbeltos cuerpos, ¡Santo Dios, juré no ver más películas románticas, o al menos no hacer lo que salía en ellas! ¡Menos mal que no se me ha ocurrido recrear la de 9 semanas y media y menos la escena del pica hielo, ¡Dios me libre!
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miércoles, 2 de septiembre de 2009
Alejo muere por segunda vez
ALEJO MUERE POR SEGUNDA VEZ
Los fantasmas de la noche corrían desesperados buscando donde esconderse y los duendes del mal se divertían acarreando desgracias a las casas con las ventanas abiertas, era la una de la mañana y doña Félix recorría la casa angustiada, mientras que en el catre Alejo se retorcía y se quejaba lastimeramente, aunque la muerte no le había dolido en realidad. Desesperada doña Félix iba y venía y se detenía de vez en cuando ante el altar de la virgen de Guadalupe y le escupía una oración.
Arropó a su marido y le acomodó los pocos pelos que todavía le quedaban, se untó los dedos con saliva y le quitó con suavidad –y asco-, de la cara una mancha de hollín que quién sabe de donde sacó el infeliz, luego se levantó y fue hasta la ventana, ahí se quedó hablando para ella misma y mirando en dirección al cerro, estaba tan preocupada que no se dio cuenta que en ese instante penetraba silencioso un duende que la miró burlón –claro que era invisible, pero por lo general la gente los presentía-, sin embargo doña Félix siguió sumida en sus meditaciones , la noche se oía callada, solo era interrumpida por el gorjeo de las gallinas y algún lejano aullar de perros. La calle se miraba desierta y negra, las sombras de los árboles semejaban espectros que danzaban al compás de alguna melodía silenciosa, la brisa de la madrugada empezó a llegar del rumbo del lago de los lagartos hasta dejar en la espesura el ambiente, todo Botaira quedó envuelto en la densa neblina… todo Botaira se veía negro y se sentía espeso, como esperando algo, de repente; un grito rompió en mil pedazos la magia nocturnal…
Doña Félix azorada trataba de adivinar la razón del grito de su marido. Con la angustia cubriendo sus facciones, destapó el cuerpo enclenque y la pestilencia inundó el cuarto, hacía días que no lo bañaba, estaba cubierto de llagas por lo que le resultaba difícil tocar su cuerpo. Sin respirar, la infeliz mujer se dio cuenta de repente que bajo los pliegues de la sabana hedionda se metió en alacrán. En lo que encontró una chancla para matarlo, el animalejo había desaparecido, ella cubrió de nuevo el cuerpo de su marido y disimuladamente –para no apenarlo-, volteó hacia la calle por la ventanita para tomar un poco de aire fresco. El alacrán aprovechó la distracción de doña Félix y el aturdimiento de Alejo para disfrazarse de sombra y bajar cauteloso por una de las patas de la cama, anduvo a tientas confundiéndose con las grietas del piso caminando hacia ninguna parte y como exhalación se esfumó rumbo a la nada.
Alejo quiso decir algo pero las palabras ya no salieron de su boca, la lengua se le entumió por el efecto del veneno del alacrán, sus ojos adquirieron un brillo que nunca habían tenido, una ampolla se le reventó en ese instante y la pus escurrió lentamente por su mejilla, en una esquina estaba sentada la muerte, desesperada por culpa del enfermo, -por eso quizá mandó al alacrán, y estaba ahí; como contando los minutos y con uno de sus largos dedos golpeaba entre sus piernas y a intervalos el asiento de la silla, a veces hacía una pausa para voltear a ver al moribundo. Félix no se dio cuenta porque de haber sido así, la hubiera corrido con una mentada de madre como era la costumbre y Alejo seguiría viviendo indefinidamente, pero no fue así, la mujer no acataba a nada, se había dado por vencida; estaba harta de limpiarle la cara, de limpiarle el cuerpo, de limpiarle las llagas… de limpiarle el culo!
Sin embargo ahogó un sollozo y con más lastima que otra cosa tomó la mano del hombre que al instante y a pausas se desmadejó entre la suyas, se reflejó por última vez durante un segundo en aquellos ojos moribundos y vio la sonrisa más dulce dibujada en aquellos labios grotescos y se sintió en paz, sin remordimientos, en ese momento el hombre murió por segunda vez, cerró los ojos y no volvió a abrirlos jamás.
La muerte se levanto y dio media vuelta apenada arrastrando su costal de huesos, era la primera vez que su alma insensible experimentaba compasión por alguien, pero decidió creer que era alegría lo que sintió, por haber librado de semejante cadena a la pobre mujer… discretamente atravesó la pared y se fue en silencio pensativa.
FERNANDO BARRAZA
Los fantasmas de la noche corrían desesperados buscando donde esconderse y los duendes del mal se divertían acarreando desgracias a las casas con las ventanas abiertas, era la una de la mañana y doña Félix recorría la casa angustiada, mientras que en el catre Alejo se retorcía y se quejaba lastimeramente, aunque la muerte no le había dolido en realidad. Desesperada doña Félix iba y venía y se detenía de vez en cuando ante el altar de la virgen de Guadalupe y le escupía una oración.
Arropó a su marido y le acomodó los pocos pelos que todavía le quedaban, se untó los dedos con saliva y le quitó con suavidad –y asco-, de la cara una mancha de hollín que quién sabe de donde sacó el infeliz, luego se levantó y fue hasta la ventana, ahí se quedó hablando para ella misma y mirando en dirección al cerro, estaba tan preocupada que no se dio cuenta que en ese instante penetraba silencioso un duende que la miró burlón –claro que era invisible, pero por lo general la gente los presentía-, sin embargo doña Félix siguió sumida en sus meditaciones , la noche se oía callada, solo era interrumpida por el gorjeo de las gallinas y algún lejano aullar de perros. La calle se miraba desierta y negra, las sombras de los árboles semejaban espectros que danzaban al compás de alguna melodía silenciosa, la brisa de la madrugada empezó a llegar del rumbo del lago de los lagartos hasta dejar en la espesura el ambiente, todo Botaira quedó envuelto en la densa neblina… todo Botaira se veía negro y se sentía espeso, como esperando algo, de repente; un grito rompió en mil pedazos la magia nocturnal…
Doña Félix azorada trataba de adivinar la razón del grito de su marido. Con la angustia cubriendo sus facciones, destapó el cuerpo enclenque y la pestilencia inundó el cuarto, hacía días que no lo bañaba, estaba cubierto de llagas por lo que le resultaba difícil tocar su cuerpo. Sin respirar, la infeliz mujer se dio cuenta de repente que bajo los pliegues de la sabana hedionda se metió en alacrán. En lo que encontró una chancla para matarlo, el animalejo había desaparecido, ella cubrió de nuevo el cuerpo de su marido y disimuladamente –para no apenarlo-, volteó hacia la calle por la ventanita para tomar un poco de aire fresco. El alacrán aprovechó la distracción de doña Félix y el aturdimiento de Alejo para disfrazarse de sombra y bajar cauteloso por una de las patas de la cama, anduvo a tientas confundiéndose con las grietas del piso caminando hacia ninguna parte y como exhalación se esfumó rumbo a la nada.
Alejo quiso decir algo pero las palabras ya no salieron de su boca, la lengua se le entumió por el efecto del veneno del alacrán, sus ojos adquirieron un brillo que nunca habían tenido, una ampolla se le reventó en ese instante y la pus escurrió lentamente por su mejilla, en una esquina estaba sentada la muerte, desesperada por culpa del enfermo, -por eso quizá mandó al alacrán, y estaba ahí; como contando los minutos y con uno de sus largos dedos golpeaba entre sus piernas y a intervalos el asiento de la silla, a veces hacía una pausa para voltear a ver al moribundo. Félix no se dio cuenta porque de haber sido así, la hubiera corrido con una mentada de madre como era la costumbre y Alejo seguiría viviendo indefinidamente, pero no fue así, la mujer no acataba a nada, se había dado por vencida; estaba harta de limpiarle la cara, de limpiarle el cuerpo, de limpiarle las llagas… de limpiarle el culo!
Sin embargo ahogó un sollozo y con más lastima que otra cosa tomó la mano del hombre que al instante y a pausas se desmadejó entre la suyas, se reflejó por última vez durante un segundo en aquellos ojos moribundos y vio la sonrisa más dulce dibujada en aquellos labios grotescos y se sintió en paz, sin remordimientos, en ese momento el hombre murió por segunda vez, cerró los ojos y no volvió a abrirlos jamás.
La muerte se levanto y dio media vuelta apenada arrastrando su costal de huesos, era la primera vez que su alma insensible experimentaba compasión por alguien, pero decidió creer que era alegría lo que sintió, por haber librado de semejante cadena a la pobre mujer… discretamente atravesó la pared y se fue en silencio pensativa.
FERNANDO BARRAZA
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