Lo conocí porque es primo de una -en ese entonces- compañera de la secun, allá en Chametla, y por medio de ella, muchas veces me manifestó su admiración.
Años después, cuando formé parte del Ballet folcklórico TEC-MOCHIC del TEC en los mochis, resultó que eramos aprendices del mismo director de baile, me resultó grato saber de él...
Cuando me fui a la aventura de realizar un sueño, y volví supe de él que le gustaba como declamaba aquella poesía de Salvador Díaz Mirón; (La de Paquito) incluso me dijo que tratando de emularme la declamó alguna vez, sin el mismo éxito, pero yo repito; "Zapatero, a tus Zapatos" y es que lo de él, es la danza, el baile...
En años recientes realicé una gira por el norte del país, con una obra harto conocida con un mensaje de alerta y prevención en contra de las drogas, y ahí volví a encontrarlo,y tuve el placer de compartir con el un "tour" inolvidable allá en la frontera con Sonora, pero hace unos días escuché de viva voz lo que de antemano me halagaba; pues me manifestó abiertamente su admiración y eso me llenó de orgullo, porque cuando una persona con el talento que él tiene, es tan humilde de manifestar respeto por el talento de otros, tiene más mérito; por eso estoy agradecido con Ismael caravantes, porque el; sin lugar a dudas es una persona con mucha capacidad y ha puesto en alto el nombre de Chametla a través del flolkclore dancístico, es una persona que se empeña en poner de manifiesto su trabajo cada año por medio del festival cultural de aniversario en Chametla, es una persona que se ha plantado en los mas diversos escenarios con su arte e incluso ha diseñado un vestido de la región Chametleca, y sigue trabajando presentándose en cuanto lugar le es posible, todo con el afán de que el nombre de Chametla se escuche a voz abierta, que Chametla sea reconocido por su gente emprendedora, por sus enormes deportistas y grandes artistas, por sus famosos legistas, letrados, doctores, fotografos y más...
Ese es el Ismael caravantes, a quien hoy quiero manifestar mi respeto y mi agradecimiento, ese es Ismael ante quien hoy, me inclino y me quito el sombrero, ese es Ismael ante quien hoy yo hago caravana.
MI NOMBRE ES FERNANDO BARRAZA Y DEBO CONFESAR QUE MI OBSESIÓN POR CHAMETLA. POR SU HISTORIA, POR SUS LEYENDAS, POR SUS SIETE CUEVAS, POR SU MAR, SU RÍO Y SU TODO, ME HAN LLEVADO A INVENTAR UN PUEBLO, DONDE DEBÍ DE HABER NACIDO; "BOTAIRA", AHI CONFLUYEN MIS SUEÑOS Y MIS REALIDADES, PERO MIENTRAS ESE LUGAR NO EXISTA, SI ME LO PERMITEN; YO SOY DE CHAMETLA.
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jueves, 9 de diciembre de 2010
martes, 26 de octubre de 2010
agradecimientos otra vez.
México 102
Estados Unidos 18
Portugal 3
Chile 3
Costa Rica 3
Guatemala 3
Rusia 2
Colombia 2
Eslovenia 2
Venezuela 7
ESTA ÚLTIMA SEMANA ME HAN VISITADO ESA CANTIDAD DE PERSONAS EN ESOS PAÍSES, QUIERO AGRADECER INFINITAMENTE POR LEERME Y SOBRETODO PORQUE SÉ QUE LA MAYORÍA BUSCA ENCONTRAR ALGO DE CHAMETLA EN ESTE ESPACIO, POR LO QUE PROMETO SEGUIR ESCRIBIENDO SOBRE SUS PERSONAJES Y LAS DISTINTAS ANÉCDOTAS AHÍ VIVIDAS POR MÍ, ESPERO SEGUIR CONTANDO CON SU LECTURA Y ESPERO QUE ME ACUERDE DE MAS COSAS QUE ESCRIBIR. ALGUIEN DE LOS ESTADOS UNIDOS ME ESCRIBIO PIDIÉNDOME QUE ESCRIBA ALGO SOBRE LOS PESCADORES, PERO AL FINAL CASI TODOS LOS DE CHAMETLA SON PESCADORES, ASÍ ES QUE; ¡CONCEDIDO!
GRACIAS OTRA VEZ.
PD: Si recuerdo alguna historia particular sobre los pescadores en especial, con mucho gusto la incluiré. Abrazos fuertes…
Estados Unidos 18
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Chile 3
Costa Rica 3
Guatemala 3
Rusia 2
Colombia 2
Eslovenia 2
Venezuela 7
ESTA ÚLTIMA SEMANA ME HAN VISITADO ESA CANTIDAD DE PERSONAS EN ESOS PAÍSES, QUIERO AGRADECER INFINITAMENTE POR LEERME Y SOBRETODO PORQUE SÉ QUE LA MAYORÍA BUSCA ENCONTRAR ALGO DE CHAMETLA EN ESTE ESPACIO, POR LO QUE PROMETO SEGUIR ESCRIBIENDO SOBRE SUS PERSONAJES Y LAS DISTINTAS ANÉCDOTAS AHÍ VIVIDAS POR MÍ, ESPERO SEGUIR CONTANDO CON SU LECTURA Y ESPERO QUE ME ACUERDE DE MAS COSAS QUE ESCRIBIR. ALGUIEN DE LOS ESTADOS UNIDOS ME ESCRIBIO PIDIÉNDOME QUE ESCRIBA ALGO SOBRE LOS PESCADORES, PERO AL FINAL CASI TODOS LOS DE CHAMETLA SON PESCADORES, ASÍ ES QUE; ¡CONCEDIDO!
GRACIAS OTRA VEZ.
PD: Si recuerdo alguna historia particular sobre los pescadores en especial, con mucho gusto la incluiré. Abrazos fuertes…
miércoles, 22 de septiembre de 2010
"De como nació Chiametlán" (Catorceaba parte)
Después llego Hernán Cortés que fue recibido en la que fuera la enorme mansión de Xahualt, ahí, fue atendido por Nuño de guzmán, los esclavos nativos le sirvieron nixcoco y piznate, luego le dieron jocuizte, comieron un delicioso pozolli y de postre; guámaras con miel de abeja, el conquistador disfrutó el banquete en el que además sirvieron sangre de lobo guisada con una fruta que le gusto mucho y que en Chiametlán era conocida como xitli tomatl, (solo que don Hernán no sabia pronunciarlo y decía jitimate) después de llegar a un arreglo con el espléndido Nuño, Cortéz baja a la primera cueva en aquella donde estaba la piedra con unas enormes nalgas pintadas y sobre la cual, descansaban los dioses Totorames cuando bajaban a la tierra con figura de hombre, allí se sentó el también, y la vista de la península que sus ojos admiraron, lo embrujo y lo motivo a conquistarla, así fue como llego a ella y al mar que cruzo para lograrlo le dio su nombre...
Después de la llegada de los españoles y el casi total abandono de estas tierras los españoles que luego las poblaron, entre ellos un tal Gonzalo López, se dedicaron a la ganadería, además de el comercio de la sal, surtiendo de la misma a los reales de la nueva Vizcaya y la nueva Galicia
Todavía cien años después de la conquista, los acaxees y xiximes seguían luchando por recuperar aquel tan amado y respetado territorio, de sus amigos Chiametlecos, sin embargo solo consiguieron que los hombres del mar acabaran con poblaciones enteras como Copala que luego se convirtió en un refugio de bandoleros.
"de como nació Chiametlán" (Treceaba parte)
Entonces Tonalli resignada se retiro a sus habitaciones para esperar le llegada de su dueño, aquel hombre que había visto en sus sueños y al cual le había entregado el corazón aun sin conocerlo, argumentando para si que era su dueño y que era descendiente de un antiguo Dios que se había ido prometiendo volver del lugar donde se mete el sol, pues vendría de derrotar a otro Dios enemigo, y que habría de venir del mar a por ella, y ella habría de esperarle, y así fue; en la séptima luna, después de esos acontecimientos, mientras agonizaba su padre sin haber dejado un sucesor en -virtud de que nada serviría-, (pues de cualquier modo, quien le sucediera seria derrocado por el enemigo que llego del mar),.. encerrada como estaba y a punto de la locura, sus ojos de repente esa fría mañana se detuvieron en un punto fijo de la habitación, en dirección a la puerta, vio con ojos desorbitados la llegada del hombre que tanto había soñado; el hombre blanco entro a la habitación y con el, una decena mas, armados con espadas y escopetas y cubiertos de acero, el hombre se arrojo a los pies de Tonalli gritando: “Amada mía, la mujer de mis sueños”, en ese instante, Tonalli supo que el también la había soñado, el hombre se acerco a ella y acaricio su rostro para después fundirse en un abrazo intenso y calido como las playas del río Chiametlán....
Dice la leyenda que el hombre aquel era un hombre de paz y había venido a estas tierras en persecución de su sueño, eso fue algo con lo que coincidió con el gran Xahualt por eso quizás Tonalli se identifico con el, por eso, el se refugio junto a Tonalli en la cueva de la campana , mientras que allá en el vasto territorio totorame sus consanguíneos se dedicaron a destruir pirámides y templos, y mientras esos días pasaban, y ellos hacían el amor, afuera se hacia la guerra, todo era odio y destrucción, los totorames se escandalizaban por las absurdas ideas de los blancos que llegaron del mar, y salían de sus escondites solo para ser ultrajados, pues los que llegaron del mar les obligaban a adorar a un hombre crucificado en un enorme trozo de madera en vez de adorar a un ave de inmensas alas, y si no lo hacían los decapitaban, pues aseguraban que aquel era hijo de Dios y se lo comían en algo que ellos llamaban hostia, y se atrevían a criticar a los acaxees porque se comían a sus prisioneros mas fuertes para tener su fuerza, y pregonaban “no matar” mientras que asesinaban a miles de los habitantes de estas tierras, desde Ixtlan, Mazatlán, Culiacán y quien sabe hasta donde mas, pregonaban “ama a tu prójimo” y destruían sus pertenencias y quemaban sus chozas, “pregonaban “no desees a la mujer de tu prójimo” y violaban a las mujeres y a los hombres...
Dicen que un tal Nuño de Guzmán, fue quien encabezo la barbarie, que mando a reclutar indígenas de toda la región para someterlos y herrarlos como a las bestias y luego, en calidad de esclavos, usarlos para la lucha contra los pueblos de mas al norte dejando el territorio totorame casi vacío, pues de casi trescientas mil personas que lo habitaban quedaron unas mil quinientas y hasta la fecha, en la extensión de tierra que ocupara la gran Chiametlan ahora habitan solo los viejos, y su población decrece conforme pasan los años.
"de como nació Chiametlán" (Doceaba parte)
Tonalli cumplió diez y siete años, los sueños que se apoderaban de ella eran muy extraños, con frecuencia se veía en los brazos de uno al que ella creía un dios, que había llegado en una canoa tan grande como una pirámide, lo describía como un hombre hermoso con los ojos color del cielo del mediodía y una barba como de oro, vestido con todo el cuerpo cubierto, e insistía en que se trataba de colibrí el hijo de un antiguo Dios emplumado, e inevitablemente se había enamorado de el...
Era otra vez el aniversario de la fundación de Chiametlán, la celebración estaba en su apogeo, los matachines hacían de las suyas, los sacerdotes elevaban sus rezos al cielo, y los visitantes eran atendidos por los lugareños, sirviéndoles tamales de camarón y atole de masa, muchos vestían llamativos penachos y lustrosos guaraches, los que menos; adornaban sus faldas con carrizos y espinas, emulando a los matachines matatecos, las sonajas sonaban y los tambores palpitaban... de pronto un mensajero llego con la frente perlada de sudor y falto de aire, entre sus manos traía retratos de un hombre blanco que habían visto rondar por los manglares donde en años anteriores -se sabia-, había pernoctado “nube gris”, el mensajero llego a los pies de Xahualt y la concurrencia guardo silencio, a su lado Tonalli sintió desbocársele el corazón cuando vio el retrato, se dio cuenta de que era el hombre de sus sueños, cuando el gran Señor vio el retrato y escucho la narración de los hechos de boca del emisario de la costa, se puso de pie y como era costumbre hablo a sus súbditos y a sus invitados: “Un ciclo termina, y con el muere una etapa importante para nuestra raza, he de morir también yo, -un murmullo recorrió los callejones e inundo los recovecos Chiametlecos-, y en este ciclo que comienza, nuevos dioses gobernaran mi tierra, la tierra de Xolotl y el chivicoyo, la tierra de las chias y el vigía, las tierras del camarón y el tejuino, porque llegaron del mar, como lo profetizó mi adorada hija Tonalli, en enormes canoas y con grandes armas, nuevos gobernantes que según me informa este enviado del pueblo de Majahual, han de inculcar a ustedes nuevas costumbres, y no he de hacer nada por impedírselos, pues nada puedo hacer ante su poder,.. y ellos gobernaran, y cambiaran sus creencias y les mostraran a sus nuevos dioses...”
La multitud se dispersó y corrió esconderse mas allá de los confines del señorío, se acabo la celebración y Xahualt se retiro a sus habitaciones para morir en paz....
lunes, 2 de agosto de 2010
FELIPE HERNÁNDEZ
El aire era fresco, no recuerdo la hora precisa pero si recuerdo que estábamos mi tía mariquita y yo en la orilla del río con la leña a un lado y escarbando para hacer un pocito y sacar agua para la tinaja…
El aire pintaba un sutil oleaje sobre el nivel del agua y empujaba una que otra hoja sobre el río, a nuestras espaldas tres o cuatro personas trabajaban –si mal no recuerdo-, en un tinaco junto a la pequeña estación de bombeo. El paredón enorme estaba siendo horadado para construir un hoyo, mi tía tarareaba una canción, dos señoras lavaban su ropa unos metros adelante y algún pajarraco revoloteaba sobre nuestras cabezas, de ahí en fuera; el silencio predominaba en el ambiente, pero a lo lejos sin embargo, se escuchaba el suave golpe de la azada y la pala, todo estaba tranquilo.
De pronto; un estruendo enorme como alarido de bestia enjaulada y un grito como lamento doloroso y cercano. Nos dimos la vuelta, azorados, nos olvidamos por un momento de las cubetas del agua y permanecimos estáticos unos instantes en lo que asimilábamos lo que ocurría; entonces mi tía empezó a rezar y a llorar sin poder contenerse, traté de consolarla sin éxito, inevitablemente las lágrimas asomaron a mis ojos y temblando por lo que pudo ser, nos apresuramos a llevar el agua y dar la vuelta por la calle para enterarnos con precisión de lo que ocurría, deseando que lo que pensábamos no tuviera nada de verdad.
Para cuando pasamos por la casa de Felipe Hernández, ya su mujer y su familia se habían enterado, corrimos al lugar de los hechos, el tumulto de gente arremolinada clamaba angustiada y sollozaba ante lo ocurrido; el paredón se había derrumbado, uno de ellos, el que traía la carretilla alcanzó a librarse del lodo que caía, otro de los que escarbaban pudo salir del fango, pero Felipe… él no pudo escapar al enterramiento provocado por el alud.
De cualquier modo la esperanza persistía entre los asistentes y cuando tras minutos eternos lograron desenterrarlo, acercaron su cuerpo inerte al gentío, ahí estaba la Coti, enfermera en la que se depositaban las ultimas esperanzas, pues se había corrido entre los asistentes el rumor de que Felipe estaba vivo porque había emitido un suspiro, la gente abrió paso a la mujer que se acercó al cuerpo y colocó sus labios en los de él y procedió a darle respiración de boca a boca, los pulmones de Felipe se inflamaron y en efecto el aire salió, la gente conmocionada casi grita hurras de alegría ante el error, luego Coti, sacó un poco de lodo de la nariz de Felipe y confirmo que en su boca había bastante lodo, era imposible que estuviera vivo, no había marcha atrás, Felipe estaba muerto.
Felipe era deportista reconocido, María de la Luz, su hija, era compañera mía de grado escolar, la escuela en pleno le acompañamos en su pesar e hicimos guardia ante el féretro de su padre.
Felipe fue sepultado con honores, Chametla perdió en él a una persona valiosa desde el momento que acabó su vida procurando el bienestar de la población, pues trabajaba en ello, pero Chametla es agradecido con sus héroes y el club deportivo de pa´bajo, hace patente en su nombre el homenaje que le rinde por siempre a; “Felipe Hernández”.
El aire pintaba un sutil oleaje sobre el nivel del agua y empujaba una que otra hoja sobre el río, a nuestras espaldas tres o cuatro personas trabajaban –si mal no recuerdo-, en un tinaco junto a la pequeña estación de bombeo. El paredón enorme estaba siendo horadado para construir un hoyo, mi tía tarareaba una canción, dos señoras lavaban su ropa unos metros adelante y algún pajarraco revoloteaba sobre nuestras cabezas, de ahí en fuera; el silencio predominaba en el ambiente, pero a lo lejos sin embargo, se escuchaba el suave golpe de la azada y la pala, todo estaba tranquilo.
De pronto; un estruendo enorme como alarido de bestia enjaulada y un grito como lamento doloroso y cercano. Nos dimos la vuelta, azorados, nos olvidamos por un momento de las cubetas del agua y permanecimos estáticos unos instantes en lo que asimilábamos lo que ocurría; entonces mi tía empezó a rezar y a llorar sin poder contenerse, traté de consolarla sin éxito, inevitablemente las lágrimas asomaron a mis ojos y temblando por lo que pudo ser, nos apresuramos a llevar el agua y dar la vuelta por la calle para enterarnos con precisión de lo que ocurría, deseando que lo que pensábamos no tuviera nada de verdad.
Para cuando pasamos por la casa de Felipe Hernández, ya su mujer y su familia se habían enterado, corrimos al lugar de los hechos, el tumulto de gente arremolinada clamaba angustiada y sollozaba ante lo ocurrido; el paredón se había derrumbado, uno de ellos, el que traía la carretilla alcanzó a librarse del lodo que caía, otro de los que escarbaban pudo salir del fango, pero Felipe… él no pudo escapar al enterramiento provocado por el alud.
De cualquier modo la esperanza persistía entre los asistentes y cuando tras minutos eternos lograron desenterrarlo, acercaron su cuerpo inerte al gentío, ahí estaba la Coti, enfermera en la que se depositaban las ultimas esperanzas, pues se había corrido entre los asistentes el rumor de que Felipe estaba vivo porque había emitido un suspiro, la gente abrió paso a la mujer que se acercó al cuerpo y colocó sus labios en los de él y procedió a darle respiración de boca a boca, los pulmones de Felipe se inflamaron y en efecto el aire salió, la gente conmocionada casi grita hurras de alegría ante el error, luego Coti, sacó un poco de lodo de la nariz de Felipe y confirmo que en su boca había bastante lodo, era imposible que estuviera vivo, no había marcha atrás, Felipe estaba muerto.
Felipe era deportista reconocido, María de la Luz, su hija, era compañera mía de grado escolar, la escuela en pleno le acompañamos en su pesar e hicimos guardia ante el féretro de su padre.
Felipe fue sepultado con honores, Chametla perdió en él a una persona valiosa desde el momento que acabó su vida procurando el bienestar de la población, pues trabajaba en ello, pero Chametla es agradecido con sus héroes y el club deportivo de pa´bajo, hace patente en su nombre el homenaje que le rinde por siempre a; “Felipe Hernández”.
viernes, 2 de julio de 2010
Goyo Zúñiga
Mi tía Secundina es mi “fan” y tiene una foto mía colgada en su estancia…
Mi tía Secundina también es “fan” de mi hijo, también Goyo, su esposo lo era, no de mi, de él… y le gustaba oírlo cantar.
Ella me platica que lo amó, que su amor fue único y exclusivo, y que fue bien correspondida, que como hombre le respondió en las buenas y en las malas, y le duró hasta que ya no pudo. Ella lo dice de buen ánimo y eso me consuela, porque sé que no sufrió por su partida, pues es una mujer inteligente y no se deja llevar por los pesares, ¡que bueno!, ella me cuenta de su vida a su lado y no se queja, enfrentaron momentos duros y hermosos, tuvieron una familia a su gusto y sin complicaciones, los últimos años -como pasa con todos-, se quedaron solos.
Solo el par de viejos, celebrando cumpleaños y aniversarios de bodas, acompañados por un par de choloescuintles, él rondando los cien años y ambos rodeados por el cariño de sus hijos, los ausentes y los que viven ahí mismo en Chametla, recibiendo sus visitas y las de los nietos, siempre al pendiente de ellos, pero ellos solos, enfrentando con entereza su edad y su soledad acompañada, ella preparando los alimentos sin rendirse y con el ánimo de siempre… y velando su enfermedad, la que lo postró hasta llevarlo a manos de la muerte, un día la tía Secundina nos dijo que Goyo su amado esposo extrañó a mi hijo y preguntó por él, y que quería oírle una canción, tratamos de hacernos el tiempo para visitarlo y cumplirle el antojo, y por una razón o la otra pospusimos la visita, luego un domingo en misa, nos volvió a decir la tía, que Goyo quería oírlo cantar, entonces nos armamos de ganas para visitarlo, conversamos a medias con él porque no podía emitir palabras con claridad pero escuchaba, y afirmaba o negaba según fuera necesario, entonces mi tía le dijo que Fernando estaba ahí y que le iba a cantar, fue cuando él puso atención para escucharlo; un silencio absoluto llenó la habitación donde reposaba para que solo se escuchara la voz de mi hijo, yo por supuesto lloré de la emoción y el dejó humedecer un poco sus ojos, mi tía Secundina sonreía contenta y los demás –mi mamá mi esposa y mi hija -por cierto ahí estaba su bisnieta Flor y después llegó Felipe, el bisnieto-, emocionados por lo que estaba pasando, nuestra conciencia descansó, luego la tía Secundina nos invitó un atole calientito y conversamos un buen rato, nos regaló un bule a cada uno y nos marchamos satisfechos con nosotros mismos. Esa tarde partimos con la promesa de volver pronto.
Y volvimos si, pero a su velorio, al otro día don Goyo murió, pero escuchó el canto de mi hijo como era su antojo y nos sentimos bien por no haber esperado mas tiempo para visitarlos, ahí me encontré con la familia, la ausente, la que me conoce, porque no todos me conocen. Mi tía Secundina me hizo prometer que diría unas palabras en honor a Goyo al momento del sepelio, y dije que si, pero no tuve el valor, fue Florentino Carrillo el que se encargó de ello. De ese modo fue como dijimos adiós a Goyo. Ahora mi tía Secundina está solita pero bien acompañada, con años y mas años encima, pero sin Goyo ni los choloescuintles y está en nuestros planes visitarle, porque ella nos quiere y nos quiere bien, y siempre me lo demuestra, además antes de que muriera su Goyo nos regaló un par de bules y hasta tiene una fotografía de mi en su estancia…
sábado, 29 de mayo de 2010
Luis castillo, el dragón rojo y los ojos orientales…
Luis era una tía muy divertida…
Bueno, para los que no captan todavía; Luis era un amigo de la infancia de mi madre, jugaban a las cazuelitas y las muñecas y él decidió que sería mujer cuando fuera grande.
Siempre me trató con deferencia y me hizo reír ante el disfrute de nuestras conversaciones, me juró ser mi tía para siempre por el cariño que se tenían el y mi madre. En una de las últimas pláticas por ejemplo; me habló de su pareja en ese entonces, éste era un hombre que poseía un bar en la “zona de tolerancia” de Mazatlán, llamado “El Dragón Rojo”, por cierto, en esos días su pareja estaba preparándose para una cirugía plástica mas, y a modo de guasa me dijo que ya parecía china de tanto jalarse la cara y ambos reímos divertidos por la ocurrencia, era verdad; los ojos de su pareja tenían apariencia de oriental.
El “dragón rojo” era como el castillo de la reina en donde la reina era mi “tía” Luis Castillo.
Cuando yo era niño y lo veía maquillado y tan despampanante, con lentejuelas, plumas y chaquiras, estolas, flores y blusas coloridas, me remitía a las películas de bailarinas exóticas y me reía hasta desternillarme por sus ocurrencias durante los carnavales inexistentes en Chametla, en los que se montaba en los remolques o en la trompa de los tractores aunque se quemara las nalgas, pero para lucir mas y sin perder la sonrisa, en los que recorría la calle principal agitando con parsimonia su mano en la que envolvía besos que arrojaba con simpatía a los parroquianos que en medio de risas y chacoteos atrapaban en el aire para colocárselos en donde les venía en gana.
Luego, nos fuimos; ella a hacer su vida al puerto y yo la mía a la capital, duré mucho sin saber de ella y cuando volví; la vi otra vez, cansada y vieja, visitando a mi madre su antigua amiga, su amiga de siempre, en donde me recalcó que era mi tía aunque me diera vergüenza, a lo que aclaré que nunca me daría vergüenza su “tialdad”, porque le tenía un aprecio desmedido por el solo hecho de apreciarme como apreció a mis hijos cuando los conoció, a mi madre a pesar de los años y a mi, a pesar de la distancia.
En sus ultimas visitas me insistió a que le visitara -“Claro; con el permiso de tu mujer y dile que no se preocupe, que estas en buenas manos”-, prometió presentarme a las dos mejores “muchachas” del “Dragón Rojo”, ¡ah! Y las bebidas corrían por cuenta de la casa, prometí que si; que iría un día cualquiera, uno de esos…
Pero no; nunca fui, no soy adepto a los centros nocturnos, no más, aunque pude hacerlo para darle gusto. Y nunca fui.
Estaba radicando en Guanajuato cundo mi madre me dio la noticia; Luis Castillo estaba muerto, por cuestiones de trabajo no estuve presente en su adiós definitivo, pero supe que de Mazatlán –directo desde “El Dragón Rojo”-, llegó a Chametla un camión repleto de travestis, algarabía y colores, de festividad gracia y afecto, sensibilidad, cariño sin condiciones y fraternidad, un camión de amigos para despedirse, para llorar sinceramente, para reír ante el recuerdo y llorar ante el adiós.
Me dolió, si; me dolió, tal vez sea por eso, por lo que cuando paso frente al “dragón rojo” y lo veo casi abandonado, supongo que sigue en funciones y revive de noche pero no lo sé, lo que sé, es que cuando voy a Mazatlán y paso por ahí, irrumpe en mi la nostalgia, la tristeza de no haber tomado una copa en su castillo, en el de la reina Luis, mi “tía” Luis Castillo.
Bueno, para los que no captan todavía; Luis era un amigo de la infancia de mi madre, jugaban a las cazuelitas y las muñecas y él decidió que sería mujer cuando fuera grande.
Siempre me trató con deferencia y me hizo reír ante el disfrute de nuestras conversaciones, me juró ser mi tía para siempre por el cariño que se tenían el y mi madre. En una de las últimas pláticas por ejemplo; me habló de su pareja en ese entonces, éste era un hombre que poseía un bar en la “zona de tolerancia” de Mazatlán, llamado “El Dragón Rojo”, por cierto, en esos días su pareja estaba preparándose para una cirugía plástica mas, y a modo de guasa me dijo que ya parecía china de tanto jalarse la cara y ambos reímos divertidos por la ocurrencia, era verdad; los ojos de su pareja tenían apariencia de oriental.
El “dragón rojo” era como el castillo de la reina en donde la reina era mi “tía” Luis Castillo.
Cuando yo era niño y lo veía maquillado y tan despampanante, con lentejuelas, plumas y chaquiras, estolas, flores y blusas coloridas, me remitía a las películas de bailarinas exóticas y me reía hasta desternillarme por sus ocurrencias durante los carnavales inexistentes en Chametla, en los que se montaba en los remolques o en la trompa de los tractores aunque se quemara las nalgas, pero para lucir mas y sin perder la sonrisa, en los que recorría la calle principal agitando con parsimonia su mano en la que envolvía besos que arrojaba con simpatía a los parroquianos que en medio de risas y chacoteos atrapaban en el aire para colocárselos en donde les venía en gana.
Luego, nos fuimos; ella a hacer su vida al puerto y yo la mía a la capital, duré mucho sin saber de ella y cuando volví; la vi otra vez, cansada y vieja, visitando a mi madre su antigua amiga, su amiga de siempre, en donde me recalcó que era mi tía aunque me diera vergüenza, a lo que aclaré que nunca me daría vergüenza su “tialdad”, porque le tenía un aprecio desmedido por el solo hecho de apreciarme como apreció a mis hijos cuando los conoció, a mi madre a pesar de los años y a mi, a pesar de la distancia.
En sus ultimas visitas me insistió a que le visitara -“Claro; con el permiso de tu mujer y dile que no se preocupe, que estas en buenas manos”-, prometió presentarme a las dos mejores “muchachas” del “Dragón Rojo”, ¡ah! Y las bebidas corrían por cuenta de la casa, prometí que si; que iría un día cualquiera, uno de esos…
Pero no; nunca fui, no soy adepto a los centros nocturnos, no más, aunque pude hacerlo para darle gusto. Y nunca fui.
Estaba radicando en Guanajuato cundo mi madre me dio la noticia; Luis Castillo estaba muerto, por cuestiones de trabajo no estuve presente en su adiós definitivo, pero supe que de Mazatlán –directo desde “El Dragón Rojo”-, llegó a Chametla un camión repleto de travestis, algarabía y colores, de festividad gracia y afecto, sensibilidad, cariño sin condiciones y fraternidad, un camión de amigos para despedirse, para llorar sinceramente, para reír ante el recuerdo y llorar ante el adiós.
Me dolió, si; me dolió, tal vez sea por eso, por lo que cuando paso frente al “dragón rojo” y lo veo casi abandonado, supongo que sigue en funciones y revive de noche pero no lo sé, lo que sé, es que cuando voy a Mazatlán y paso por ahí, irrumpe en mi la nostalgia, la tristeza de no haber tomado una copa en su castillo, en el de la reina Luis, mi “tía” Luis Castillo.
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martes, 13 de abril de 2010
NORBERTO HERRERA
De carácter fuerte y agresivo, el terror de la “secun” lo llamaban, pero muchos de los que entonces éramos sus alumnos estamos agradecidos y comprendemos claramente su proceder, y es que es verdad, Norberto era muy exigente, y aunque ninguno de nosotros –hasta donde sé-, se dedicó a la música, si nos sirvió bastante lo aprendido bajo su dirección, a mi me sirvió incluso para representar con nitidez el papel de cantante en una serie de televisión, incluso participé en un concurso de canto, sin pena ni gloria por supuesto, pero de no ser por él, hubiera sido con mas pena que otra cosa, pero en la vida cotidiana siempre es bueno ser entonado, así es que yo por mi parte, -aunque no entono ni el “do” por lo redondo-, tengo mucho que agradecer al profe Norberto…
Cuando trato de ser estricto en la educación de mis hijos lo recuerdo con gusto, pues se que a veces es necesario ser enérgico como lo era él, a pesar de que conmigo siempre hubo una relación mas de amistad que de maestro a alumno, siempre conversábamos antes de la clase, quizá porque teníamos parientes en común o porque le caía bien, o porque tal vez era mas condescendiente que los demás, por lo que haya sido, Norberto me dejó una enorme enseñanza. Y quiero honrar su recuerdo a través de estas letras.
No sé si antes hubo un director de orquesta, pero la primera banda de música que yo recuerdo en Chametla estaba bajo su batuta, me fascinaba oír los tambores y los clarinetes siguiendo su compás, me gustaba observar a los señores atentos a sus movimientos y cuidadosos de no entorpecer la melodía por no desatar su ira, era maravilloso ver que un hombre tuviera la magia de fabricar sonidos tan agradables, ver como del aire surgían melodías tan llena de encanto. El arte que producían sus músicos con los viejos instrumentos y el sonido que invadía los rincones no solo de Chametla sino del alma de los enamorados y los nostálgicos o los alegres y los apesadumbrados…
Ni duda cabe. Chametla ha sido cuna de gente con mucho talento, a la que he admirado y con la que he tenido la fortuna de convivir y que por lo mismo han sido parte importante de mi historia.
Dicen que las cosas pasan como tienen que pasar y porque tienen que ser, eso es sabiduría popular, acertada, muy acertada por cierto, pues sé que si las cosas en mi vida hubieran sido distintas no sería quien soy, aunque no soy mucho, soy algo y eso se lo debo a gente como las que he mencionado en este pequeño blog y que trataré de recordar a lo largo de mi vida, y sobre todo; emular para seguir tratando de ser un mejor ser humano.
¡Gracias profe Norberto Herrera, muchas gracias!
lunes, 8 de marzo de 2010
ERA UNA VEZ UN ÁNGEL CON LAS ALAS MANCHADAS DE HOLLÍN.
Hace mucho, muchísimo tiempo cuando los querubines todavía jugaban a salpicarse con las aguas de la fuente que los totorames habían hecho en el centro de Chiametlán aprovechando los manantiales que bajaban del cerro, y cuando los ángeles preferían nadar en el lago de los lagartos en el vecino Botaira, hubo un ángel con los ojos color de mar y la piel alba como las mañanas de diciembre que desde su mas tierna infancia, mostró una inteligencia y una simpatía inusual, tantas, que Arcángel prontamente le dio su independencia y lo mandó a vivir a una nube azul clarita cubierta de rocío, de rayos de sol dorado y enmarcada por un arco de siete colores, ahí Ángel era muy feliz.
Pasó el tiempo y en la tierra las cosas empezaron a ser distintas; los humanos tenían que progresar, había que estar a la vanguardia aunque hubiera que destruir la capa de Ozono y la polución en el invierno se agravara y no se pudiera respirar tranquilamente, si; todo era distinto allá abajo, a nadie le importaba quien pudiera estar viviendo en el cielo, en alguna nube.
El caso es que la basura quemada, el humo de los vehículos, las chimeneas de las fábricas y mil cosas mas, dejaron la nube del pobre Ángel de un color gris triste, ya no reflejaba los rayos que atraían al arco iris porque el rocío se volvió hollín, ahora su cara –otrora de caracteres nórdicos-, parecía la de un apache dispuesto a hacer la guerra.
Ángel ahora se aburre, no tiene a quien cuidar porque Juan está todo el día sentado frente a su Macintosh, no hay peligro de que se caiga…
Tampoco puede volar por Chametla, no faltará algún travieso que le apunte con la resortera, mucho menos bajar a la fuente pues ya no existe, y aunque casi se acostumbra a eso, todavía le duele, pero lo que le destroza el espíritu, es ver sus alas manchadas de hollín, eso si le hace llorar continuamente.
Un día se levantó temprano decidido a protestar; extendió sus alas pegajosas y voló con rumbo al sol, la contaminación no le permitió ver con claridad y se dio cuenta de su error cuando se estrelló contra un reflector, aleteó en el vacío y se sobó la frente pero no perdió la intención y se lanzó cielo arriba nuevamente. Minutos mas tarde casi choca contra un avión, por fin atravesó la estratósfera y pudo navegar al infinito tranquilamente con dirección al sol.
Y así se fue perdiendo en la intensidad de su luz…
Pasaron los días y Ángel no volvió.
Después se supo:
Resulta que Arcángel se indignó porque en la tierra ya no hay ángeles, todos renegaron y se fueron yendo poco a poco, por eso cuando llegó Ángel el de las alas manchadas de hollín y vio un mundo azul con nubes blancas y lunas nuevas, con arroyos cantarines y jardines esplendorosos con aves de todos colores y un sol lleno de luz, no lo pensó dos veces, ni protestó siquiera, simplemente se instaló en una nube a descansar, luego se dio un baño y su rostro volvió a ser el mismo, y no es que no la haya importado dejar de ser el Ángel de la guardia de Juanito, a Juanito nunca le importó su Ángel, ni a nadie, ahora en la tierra no les importan los ángeles por eso ya no hay…
Pasó el tiempo y en la tierra las cosas empezaron a ser distintas; los humanos tenían que progresar, había que estar a la vanguardia aunque hubiera que destruir la capa de Ozono y la polución en el invierno se agravara y no se pudiera respirar tranquilamente, si; todo era distinto allá abajo, a nadie le importaba quien pudiera estar viviendo en el cielo, en alguna nube.
El caso es que la basura quemada, el humo de los vehículos, las chimeneas de las fábricas y mil cosas mas, dejaron la nube del pobre Ángel de un color gris triste, ya no reflejaba los rayos que atraían al arco iris porque el rocío se volvió hollín, ahora su cara –otrora de caracteres nórdicos-, parecía la de un apache dispuesto a hacer la guerra.
Ángel ahora se aburre, no tiene a quien cuidar porque Juan está todo el día sentado frente a su Macintosh, no hay peligro de que se caiga…
Tampoco puede volar por Chametla, no faltará algún travieso que le apunte con la resortera, mucho menos bajar a la fuente pues ya no existe, y aunque casi se acostumbra a eso, todavía le duele, pero lo que le destroza el espíritu, es ver sus alas manchadas de hollín, eso si le hace llorar continuamente.
Un día se levantó temprano decidido a protestar; extendió sus alas pegajosas y voló con rumbo al sol, la contaminación no le permitió ver con claridad y se dio cuenta de su error cuando se estrelló contra un reflector, aleteó en el vacío y se sobó la frente pero no perdió la intención y se lanzó cielo arriba nuevamente. Minutos mas tarde casi choca contra un avión, por fin atravesó la estratósfera y pudo navegar al infinito tranquilamente con dirección al sol.
Y así se fue perdiendo en la intensidad de su luz…
Pasaron los días y Ángel no volvió.
Después se supo:
Resulta que Arcángel se indignó porque en la tierra ya no hay ángeles, todos renegaron y se fueron yendo poco a poco, por eso cuando llegó Ángel el de las alas manchadas de hollín y vio un mundo azul con nubes blancas y lunas nuevas, con arroyos cantarines y jardines esplendorosos con aves de todos colores y un sol lleno de luz, no lo pensó dos veces, ni protestó siquiera, simplemente se instaló en una nube a descansar, luego se dio un baño y su rostro volvió a ser el mismo, y no es que no la haya importado dejar de ser el Ángel de la guardia de Juanito, a Juanito nunca le importó su Ángel, ni a nadie, ahora en la tierra no les importan los ángeles por eso ya no hay…
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viernes, 29 de enero de 2010
Brisa Silva.
La primera vez que supe de ella, fue porque Esthela mi sobrina me mostró un video en el “youtube”.
Fue en el marco del 379 aniversario de la fundación de Chametla en el cuarto día de los festejos, cuando el pueblo Totorame le dio un reconocimiento a su trayectoria; cuando pude sentir su frescura.
Una brisa suave y nívea, una brisa fresca y hermosa, sencilla como la gente del pueblo, como si no se hubiera marchado nunca a Europa, o como si no hubiera recibido reconocimientos en África…
Brisa, no cabe duda, es del pueblo, y eso es lo que la hace grande, porque sin poses ni diferencias se pasó minutos eternos dando firmas a los alumnos de la escuela que la vio caminar por esas aulas, y ahí en la cancha que la vio crecer, en donde le devolvían los balones las mujeres hartas de verla encestar todos los días, en donde le gritaban porras los que la veían a través de la puerta del billar, en donde soñó con ser grande… ahí mismo, en esa misma cancha, recibió el homenaje que la distinguió como la consentida de Chametla. La ovación infinita y de pie, hicieron aflorar sus lágrimas, de esas sinceras y amorosas que manifestaban su amor por esta tierra.
Así la conocí, así es como pude cruzar palabra con ella y me concedió el honor de una foto junto a mi hija, y yo me concedo el honor de ponerla en este blog, para que los paisanos Chametlecos la recuerden, y desde allá de cualquier lugar extranjero en donde también luchan por sobresalir y poner en alto el nombre de nuestro pueblo, se animen y vean que cuando se quiere, nada es imposible, y que se puede soñar alto sin caerse, manteniendo los pies en el suelo, porque hay que ver a Brisa, es eso lo que la hace grande…
¡GRACIAS BRISA POR SER EL HONOR DE CHAMETLA Y EL ORGULLO DE SU GENTE… GRACIAS!
479 aniversario de CHAMETLA
Un fragmento del texto leído por Tonaltzin en el evento de clausura del festival
“Era día de gran fiesta, los danzantes matachines, la pascola y la norteña danza del venado eran apreciadas por los pobladores, mientras que el peyote y el tejuino, circulaban al por mayor, dicen que en el centro de la gran Chiametlan en el lugar donde actualmente esta la plaza principal, había una enorme pila de cantera en donde se bañaban los paseantes para mitigar el calor, y que ahí en esa gran pila, se habían ahogado muchos visitantes por el efecto de las parrandas que acostumbraban en esas festividades y esa ocasión no fue la excepción, los visitantes del señorío que se trasladaban de lugares distantes, eran atendidos por los lugareños y los agasajaban con potzol, tixtihuil, y agua de chia. Muy temprano por las calles sonaban los tambores, los cuernos y las grandiosas caracolas.
(hoy en día, los totorames continúan agasajando a los visitantes con platillos ancestrales, sirviendo tamales de frijoles o atole de maíz tostado, por las fechas mismas de tal festejo).”
“Algo esta pasando con los descendientes de Tonalli, pues tal vez es mas fuerte el “jalón” de la tierra, porque nos esta llamando -y el llamado de la sangre es fuerte-, con todas sus mezclas y penas, la casta totorame lucha por sobrevivir, pues se habrán acabado los chivicoyos y puede que los descendientes de Tonalli no conozcan las semillas de la chia y en vez de chia en su cabeza actualmente usen sombrero o rebozos, y tal vez habrán arrancado sus ramas y cortado sus frutos, pero olvidaron sacar sus raíces y mientras sus ombligos permanezcan en esta tierra santa, habrá esperanzas, porque aquellas raíces viven y pugnan por salir, y un día emergerán a esta ciudad que nuestros hijos verán renacer con un resplandor distinto y se levantara sobre sus cenizas como un ave fantástica, y la descendencia de Tonalli, la poblará por siempre y conservara su nombre por siempre y tendrá sus cimientos sobre los miles de piezas arqueológicas que aun permanecen dormidas bajo el manto terrestre y las decenas de pirámides que forjaron la industria y el porvenir del pueblo totorame que se niega a morir... y Chiametlan no morirá del todo, nunca jamás. “
jueves, 21 de enero de 2010
TOÑITO EL FOTOGRÁFO...
Toñito el fotógrafo.
Toñito, así es como lo llamábamos, porque tomaba fotos y pintaba y sonreía…
Cuando fungía como director del archivo histórico y municipal de este municipio, me invitaron a participar en una exposición pictórica colectiva y me pidieron recomendara a alguien, me vino a la mente Toñito el fotógrafo, así como lo recordaba de siempre; con sus lentes de aumento infinito, su sonrisa enorme y tierna, su diminuta presencia y su gigantesco aprecio por mi: ¡Tuve el honor!
Ahora que se encuentra ausente. Cuando su presencia se convirtió en ausencia y cuando su recuerdo se quiere convertir en olvido, quiero escribir lo que ahora escribo, porque él no se debe de ir del todo, debe volverse perenne como el ave fénix. Como el pasto, como las estrellas…
Perenne para que siga iluminando el pensamiento de quienes le sobrevivimos y cuando le alcancemos en la tierra del jamás, las generaciones que vienen le conozcan.
Antes de morir me buscó en Chametla para invitarme a su casa, ahí pude apreciar una vez mas el cuadro del azteca y uno que otro garabato artístico, pero la razón de que me buscara fue mostrarme una foto que tomó de mi, de los tiempos de mi infancia; de cuando recitaba en todos lados aquella historia del huérfano de madre.
Me conmovió en verdad verme arrodillado y recordar a aquel público en suspenso, me conmovió en verdad ver plasmado ahí ese dulce recuerdo de lágrimas y aplausos, me conmovió que guardara en la luna de su espejo la foto de ese ayer tan placentero.
Le agradecí por el recuerdo y me fui de ahí llevándome su promesa; esa, la de que podía reclamar la foto cuando él ya no estuviera, sin embargo no lo he hecho, porque si el papel me sobrevive, se quedará en esta tierra –aunque quisiera tenerlo-. Lo que si me llevo conmigo y para siempre, es la admiración que en ese momento me manifestó y el maravilloso detalle de conservar por treinta y cinco años aquella fotografía…
La puta Brígida (Fragmento de "Muerte en Botaira"
Botaira es uno de esos pueblos mágicos donde la gente siempre espera que ocurra lo inesperado, donde se mezclan las creencias religiosas con la fe en entes mitológicos, donde se es capaz de pedir un milagro a la virgen de Guadalupe y rogarle al hado mágico de la buena leche para que se haga realidad…
Donde tienen sus propios Dioses, donde se fabrican sus propios mitos.
Botaira está ubicado en la zona sur de la costa sinaloense, con sus calles adoquinadas y sus fuentes de cantera, se localiza a unos metros del mar a las faldas del cerro de barro negro, justo a su derecha (tomando en consideración el rumbo hacia la playa), hay un lago mitológico en cuyas aguas se mecen los duendes del mal y se arrullan las hadas de los mitotes, es un lago agradable, profundo y siniestro donde conviven las fantasías de los lugareños y mueren las ilusiones de los corazones románticos...
Al terminar el pueblo, camino a la playa; hay una casa de color bermellón con un foco rojo encendido en la puerta principal, la casa está ubicada a las afueras, precisamente antes del sitio donde se eleva el camino rojo que va a Sabaiba, es esa la casa del deshonor y la vergüenza, en la habitación principal descansa plácidamente doña Brígida la puta mas fea de la región, pero la única de Botaira (hasta donde se sabe), ella es una mujer alta y fornida que carga sobre sus espaldas el peso de todas las penas de los Botairenses, es una mujer ruin y traicionera, degenerada y vil como la que más, pero con todo y eso no deja de ser la mas asediada de la región, dicen que por la particularidad de sus prácticas sexuales, una enorme y fea mujer, que no sabe amar, pero que una vez entregó su corazón a un hombre aunque su cuerpo a una legión de marineros… y a una de soldados, en fin; dicen que también a todos los esposos de las mujeres de Botaira.
Donde tienen sus propios Dioses, donde se fabrican sus propios mitos.
Botaira está ubicado en la zona sur de la costa sinaloense, con sus calles adoquinadas y sus fuentes de cantera, se localiza a unos metros del mar a las faldas del cerro de barro negro, justo a su derecha (tomando en consideración el rumbo hacia la playa), hay un lago mitológico en cuyas aguas se mecen los duendes del mal y se arrullan las hadas de los mitotes, es un lago agradable, profundo y siniestro donde conviven las fantasías de los lugareños y mueren las ilusiones de los corazones románticos...
Al terminar el pueblo, camino a la playa; hay una casa de color bermellón con un foco rojo encendido en la puerta principal, la casa está ubicada a las afueras, precisamente antes del sitio donde se eleva el camino rojo que va a Sabaiba, es esa la casa del deshonor y la vergüenza, en la habitación principal descansa plácidamente doña Brígida la puta mas fea de la región, pero la única de Botaira (hasta donde se sabe), ella es una mujer alta y fornida que carga sobre sus espaldas el peso de todas las penas de los Botairenses, es una mujer ruin y traicionera, degenerada y vil como la que más, pero con todo y eso no deja de ser la mas asediada de la región, dicen que por la particularidad de sus prácticas sexuales, una enorme y fea mujer, que no sabe amar, pero que una vez entregó su corazón a un hombre aunque su cuerpo a una legión de marineros… y a una de soldados, en fin; dicen que también a todos los esposos de las mujeres de Botaira.
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