miércoles, 2 de febrero de 2011

“RAICES DE CHAMETLA”

“…Y ahora con ustedes, tal y como la vio en televisión, la cantante internacional: ¡SANDRA DOROTEA!”



La primera vez se la creí. Por un momento pensé que venia una artista de televisión.


-Es que el profe de apellido pardo (si mal no recuerdo) era una maravilla cuando debió de ser locutor o conductor -. Esa era la manera en que anunciaba la participación de Sandra en los festivales escolares o de cualquier tipo en la región.


(A mi me anunciaba como cepillin -el payasito de la Tele-, o como Sandro de América o como Ricardo Ceratto dependiendo de a quien interpretaría, je je je)


Lo que me extraña es que Sandra no se haya dedicado al canto, porque es una pena que tanto talento se quede en Chametla y no porque Chametla no la merezca, sino porque Chametla y ella merecen más.


Pero así como el de ella hay talento de sobra entre sus callejones, o escondidos en aras del olvido: en Tijuana o al otro lado de la frontera deambulando entre oficinas o sembradíos, lo mismo que en las playas o haciendo guardia en “Mar de amores”, allá en Zacatillo…


Lo que al final me resulta grato recalcar es que los Chametlecos se notan, sin importar donde.


Tal es el caso que me ocupa: mi querida Sandra, persona a quien admiro desde que pisamos el mismo escenario, a quien aprecio desde que compartimos ideales, a quien respeto desde que tuve el placer de cruzar palabra con ella…


Una vez vine en una gira de teatro y descansé en Botaira mi pueblo imaginario, y me di tiempo de visitar el Majahual, -cuando el Majahual era visitable-, y repentinamente la puerta de una cabaña se abrió para dar paso a su imponente personalidad, de tan finos modales y tan delicada expresión, con su sonrisa enorme y su delicado trato. Me llamó por mi nombre y nos saludamos efusivamente. Luego me despedí y años después nos encontramos.


El tiempo pasó.


Me habían contado que actualmente atiende un pequeño restaurante allá en la cima de un cerro de Chametla, no había tenido el gusto de visitarlo, sin embargo me permití recomendarlo a alguno que otro visitante, pues mi hijo y mi cuñada me hablaron bien de el. Hasta hace poco que nos visitaron unos amigos de Cuernavaca e hicimos acto de presencia: el pescado en su punto, las tortillas de colores como en el centro del país, y como seguramente las degustaban nuestros ancestros totorames, la vista insuperable de un Chametla ajeno y cercano, descansando a las márgenes del caprichoso rio baluarte, pleno de verdor y algarabía, la atención nunca mejor: ¡de amigos! Una agua de limón con un toque de sal y tantas especialidades, Sandra tiene talento para propiciar calidez y confianza, y me duele, si: me duele que el otro talento, -el del canto-, no lo explote, mientras nos servían, los visitantes hacían comentarios respecto a lo agradable del lugar y yo echando a volar mi imaginación, vi a Sandra elevada sobre un pequeño templete entonando con la guitarra melodías que endulzaban la espera como en esos lugares románticos, íntimos y típicos de algunos pueblos costeños, pensé que no seria mala idea una tarde ahí, con una cerveza helada o mi tequila preferido y la voz romántica y nítida de Sandra tal y como la vimos en los festivales de antaño, ojala que el año que vuelve se presentara en el festival de aniversario de Chametla, porque es tiempo de que su oído se alegre con el rumor de los aplausos. Y de rescatar su talento como el de tantos Chametlecos.


Sandra me llena de nostalgia por los tiempos que ya se fueron, sin embargo me digo a mi mismo que faltan tiempos por venir y serán mejores, no pudo o no quiso elevarse a las alturas de la fama como cantante, ella o el destino tienen sus razones, pero el hecho de saber que esta ahí poniendo en alto las “raíces de Chametla”, son motivos bastante justificables para privarnos de su melodía, pues nos llena la vista y el estomago, para eso también hace falta talento y Sandra y su familia lo tienen de sobra.


¡Felicidades Sandra, por el rumbo que tomó tu vida, seguramente tus hijos estarán orgullosos de lo que eres y de lo que no fuiste porque yo en lo personal, lo estoy!


viernes, 28 de enero de 2011

¿”TOMA” DE TOMAR O “TOMA” DE AGARRAR?

El misterioso caso del cándido Urbano y la mujer que cargaba un burro.

La tarde cayó sin remedio sobre los callejones de Chametla, eran tiempos invernales y la oscuridad invadía sin pretexto los recovecos del pueblo, Urbano se despidió del sacerdote  y salió de la casa que entonces fungía como casa curial y que curiosamente actualmente y tras muchos años nuevamente pertenece a la curia.
Se sabía de memoria el camino, por eso; con agilidad sorteaba las piedras enterradas y con la mirada fija en la bocacalle caminaba presuroso el tramo que lo separaba de la calle principal, por no tener que sentir miedo no volteaba para atrás, no fuera a ser que lo siguiera el ánima del atardecer.
Cuando llego a la esquina de con mi madrina Chepina, respiró aliviado, ya caminaba sin pendiente, además desde ahí podía ver el marco de la ventana de la cocina iluminado por el viejo candil de la abuela.
Cuando llegó a la esquina de la cañada y lo cubrió la sombra del cedro que ya no existe, ahí en la esquina de con el Monchi, un aire frio le golpeó el rostro, los pelos se le erizaron y de su garganta surgió un leve lamento… junto a él estaba una mujer de enaguas con una “burra” sobre los hombros (así se les llama al palo con mecate del que penden un par de cantaros y servía generalmente para acarrear agua del rio), Urbano Álvarez la miró de reojo, ella le hablaba con voz pausada y le decía: “Toma niño, toma…” el pobre Urbano no acató a nada, en tanto ella insistía en que tomara del contenido de los cantaros, mil ideas revoloteaban por su cabeza, pues claramente pudo percibir que del interior de los cántaros emanaba una luz fosforescente que lo cegaba por momentos, no sabia si ella le ordenaba tomar del supuesto liquido o agarrar su contenido con las manos, entonces quiso continuar su camino y aparecer de pronto en la entrada de la puerta de carrizos del cerco del patio de María Barrón, pero cuando se percató de que la lúgubre mujer estaba flotando a unos centímetros del suelo, sus piernas temblorosas no le respondieron, su cuello se paralizó pero alcanzó a emitir un grito enorme que escandalizó a las gallinas en el obelisco, rompiendo con la quietud de la tarde color naranja y luego su garganta se cerró sin previo aviso.
El grito hizo que Mariquita Barraza se santiguara allá donde rezaba su rosario vespertino y salió corriendo para ver lo que ocurría, entonces lo vio: pálido, con la boca abierta y la mirada perdida, como pudo lo arrastro la distancia que le faltaba para llegar a la casa y lo recostó sobre su catre, ahí permaneció mudo y con la vista perdida durante casi una semana, los que comentaron el hecho afirmaban que seguramente bajo aquel cedro había un tesoro enterrado  y que por precaución nadie quiso asegurarse, otros afirmaban que posiblemente la mujer era María “la Pacheca” a quien le gustaba danzar con sus canes ya entrada la noche alrededor de una fogata pues en un tiempo había habitado la vieja cabaña de la esquina aquella, o que tal vez era Micaela la Chisperas quien afirmaba categóricamente que de sus ojos salía lumbre -de ahí el mote-, pero nadie pudo precisar con exactitud lo ocurrido a Urbano esa tarde de invierno  
Aun ahora cuando en alguna conversación saco a relucir el tema, el se sonroja y sonríe enigmático  desviando  la mirada silencioso, entonces doy un giro a la conversación por no ser indiscreto.

sábado, 22 de enero de 2011

AL TERCER DIA



Don Ricardo se fue jamás inesperadamente, su destino había marcado el final doloroso para ese día, Vicky me conto de su gravedad por medio de la INTERNET, y días después fallecería, sin embargo y aunque me enteré a tiempo no estuve ahí para ofrecer mis condolencias, Dios –si es que hay uno-, tenia otros planes para mi. La noche anterior a su sepelio sufrí un atentado precedido por un accidente, pero elevé al cielo mis oraciones en su honor…
Vicky –su hija-, y yo, seguimos en contacto vía electrónica, entonces acordamos encontrarnos en Chametla para el día de año nuevo.
Esa noche fue de compartir experiencias cargadas de dolor y pena, compartir recuerdos repletos de nostalgia y simpatía, fue de comulgar con una misma causa y un mismo sentimiento, fue de enterarme de aquel milagro:
Cuando la familia trataba de encontrar consuelo por la reciente pérdida y hubo pasado el tercer día, Doña Virginia arrojó sobre la cama las prendas que habría de vestir en esa ocasión,  entonces se dio la magia:
El bulto que hicieron las telas reflejaron en la pared de la habitación la precisa silueta del ser amado ahora ausente, eso la dejó atónita. 
Entonces llamó a sus hijas para informarles del hecho y con ellas ocurrió lo mismo, la emoción embargó a la familia entera, porque se dieron cuenta de que de alguna manera el recién desaparecido quiso hacerles saber que estaba presente a pesar de la ausencia, que estaba entre ellos mientras no lo olvidaran y que era justo resignarse para no sufrir…
Entonces la resignación tocó  sus corazones y fue entonces cuando doña Virginia finalmente y con un gran pesar, decidió recoger sus vestidos.
… Entonces la silueta de aquel hombre se fundió con las suaves telas de las  prendas que vestirían el cuerpo de su amada.

Al tercer día.
Todo ocurrió al tercer día.
Fue el tercer día cuando la divinidad decidió manifestarse ante la presencia esperanzada de los seres amados; en el cálido seno de su hogar, en la intimidad  de su recamara, en el confort de su lecho, porque cuando se cree; cualquier sueño se puede convertir en algo tangible.
Y es que la fe es poderosa…  
si:  es que la fe puede romper las fronteras de la muerte.
¡ Halləluya !

miércoles, 15 de diciembre de 2010

CANDELARIA

Del latín: vela; candela, la que ilumina…

De ahí viene Candelaria, quizá por eso me significó una luz…



Era mi maestra de civismo en la secundaria, allá en Chametla, y cuando entraba al salón éste se iluminaba realmente con su presencia y su porte de tanta distinción, será porque cuando se es estudiante, uno admira e idealiza a sus maestros, o quizá porque eran tiempos en los que los maestros nos parecían más comprometidos, no sé porqué, pero ella era tan imponente, tan sabihonda, tan perfecta…

Su luz iluminaba mi entendimiento y doy por hecho que el del resto de mis compañeros, pues tuve el gozo de ser su discípulo y eso me llena de presunción.

Tuve el honor de charlas amenas en su horario de clase, el gusto de compartir su sabiduría, el placer de su calificación y aún así, eso ya no existe…

No existe; y mi intención es recordarlo y dejarlo aquí escrito para el porvenir, para que los Chametlecos sepan de su gente y conozcan sus historias, para que nuestros nietos y los de ellos sepan quienes habitaron este pueblo de fin de mundo, tan distante y tan cercano, tan enorme y tan pequeño, tan lleno de magia y tan real…

Quiero que esto que escribo, sobre su gente, me sobreviva, que se vuelva perenne como el infinito y que por siempre sea recordada, por eso ahora hablo de mi maestra Cande, que aunque fue importante en mi formación y trascendente en mi vida, insisto; eso ya no existe…

No existe y solo porque ella no me recuerda. A veces –en la actualidad-, cuando la veo pasar por la calle y la saludo, ella me contesta indiferente, y es entendible, soy razonable, ella tuvo tantos alumnos y yo tan pocos maestros, que para ella resulta difícil recordarnos uno a uno, sin embargo llegué a pensar alguna vez que yo había sido algo especial, ahora lo comprendo; todos somos especiales para los maestros en su debido momento, pero nos vamos y llegan otros a ocupar nuestros lugares, sí; lo comprendo, sin embargo me queda el gusanito y me empeño en saber que ella recuerda que fui su alumno y que le admiré y le admiro tanto, pero sé que eso no se va a dar jamás, pues no se dio antes…



Sin embargo tengo el orgullo de recordarla aquí en este pequeño blog porque fue fundamental en mi vida joven, y aunque ahora trate de entablar conversación con ella debido a la confianza que hubo una vez entre nosotros y ella me evada, no me importa, porque aunque para ella no haya sido nada, ella será para mi esa luz que iluminó el sendero que apenas empezaba a caminar y que me llevó tan lejos como quise, -jamás como me fue posible, porque de ser, así hubiera llegado más allá de lo indecible, llegué ahí nomás; a donde quise…

Mil gracias a mi maestra Cande. Candelaria Rodríguez…


jueves, 9 de diciembre de 2010

CARAVANA A CARAVANTES

Lo conocí porque es primo de una -en ese entonces- compañera de la secun, allá en Chametla, y por medio de ella, muchas veces me manifestó su admiración.

Años después, cuando formé parte del Ballet folcklórico TEC-MOCHIC del TEC en los mochis, resultó que eramos aprendices del mismo director de baile, me resultó grato saber de él...

Cuando me fui a la aventura de realizar un sueño, y volví supe de él que le gustaba como declamaba aquella poesía de Salvador Díaz Mirón; (La de Paquito) incluso me dijo que tratando de emularme la declamó alguna vez, sin el mismo éxito, pero yo repito; "Zapatero, a tus Zapatos" y es que lo de él, es la danza, el baile...

En años recientes realicé una gira por el norte del país, con una obra harto conocida con un mensaje de alerta y prevención en contra de las drogas, y ahí volví a encontrarlo,y tuve el placer de compartir con el un "tour" inolvidable allá en la frontera con Sonora, pero hace unos días escuché de viva voz lo que de antemano me halagaba; pues me manifestó abiertamente su admiración y eso me llenó de orgullo, porque cuando una persona con el talento que él tiene, es tan humilde de manifestar respeto por el talento de otros, tiene más mérito; por eso estoy agradecido con Ismael caravantes, porque el; sin lugar a dudas es una persona con mucha capacidad y ha puesto en alto el nombre de Chametla a través del flolkclore dancístico, es una persona que se empeña en poner de manifiesto su trabajo cada año por medio del festival cultural de aniversario en Chametla, es una persona que se ha plantado en los mas diversos escenarios con su arte e incluso ha diseñado un vestido de la región Chametleca, y sigue trabajando presentándose en cuanto lugar le es posible, todo con el afán de que el nombre de Chametla se escuche a voz abierta, que Chametla sea reconocido por su gente emprendedora, por sus enormes deportistas y grandes artistas, por sus famosos legistas, letrados, doctores, fotografos y más...

Ese es el Ismael caravantes, a quien hoy quiero manifestar mi respeto y mi agradecimiento, ese es Ismael ante quien hoy, me inclino y me quito el sombrero, ese es Ismael ante quien hoy yo hago caravana.

martes, 2 de noviembre de 2010

LA COTI

Cuando recién llegué a México para buscar trabajo en televisión, pasaron cinco meses realmente difíciles, de no ser porque Sara, la señora que me rentaba parte de su casa no me cobraba a cambio de que le acompañara a desayunar y con la condición de pagar la cuenta ella misma, y de Leticia secretaria de don Raúl Velazco que me conseguía pases para “siempre en domingo” para todos los chametlecos que iban de excursión a la villa en los viajes que organizaba Juan Murillo, a cambio de invitarme a comer y pagar ella misma la cuenta, ahí mismo en el restaurante de Televisa Chapultepec donde empecé a grabar mis primeros programas…
Y de no ser por la Coti, que tenía su residencia en la calle de Hamburgo en plena Zona rosa -cuando todavía era rosa y Polo Polo hacía sus pininos en el bar de la planta baja-.
Si; la Coti, la de Chametla, mi amiga desde entonces persona a quien quiero y respeto por su valor y su empuje, por su franqueza y su lealtad, por su afecto y su léxico tan folcklórico, y a quien quiero, bueno; casi por todo.
Ella a veces me invitaba a cenar, y en su casa nos dábamos cita varios Chametlecos, de los que guardo recuerdos gratos y enormes aventuras.
Cuando pasó el tiempo y nos apartamos por cosas de la vida misma, y yo podía pagar mi propio desayuno en el Konditori junto a los Sabludoski, Feher o Piaza, mis cenas en el Fokolare con los Monsivais, Kopelán o Amaretto, y comidas en el restaurante de Televisa Chapultepec junto a los Pierce, Haro Oliva o Zaizar, sin excluir a Ligardes, Laguardias, y Canos…
La revista “Trayectoria” Nos hizo entrevista a Queta Jiménez mi adorada prieta linda y yo mismo, y organizó un evento en el que nos entregaría sendos reconocimientos amenizados por Juanito y Laurita Saizar mis queridos amigos y doña Amalia Mendoza la Tariacuri..
No se quien carajos la invitó pero estaba ahí, mi corazón saltó de alegría, era la Coti, le grité desde mi mesa y le invité a sentarse a mi lado, me sentí feliz de poder compartir semejante triunfo con alguien de mi Chametla Querido, ¡que bueno que estaba ahí la Coti!, porque la tarde se volvió mas amable y mas alegre, ¡que bueno que estaba ahí la Coti!, porque pude reconocer que el sacrificio de los primeros cinco meses y las cenas compartidas no habían sido en vano, y el fruto era mas que digerible, por eso es que le agradezco al destino y a la Teresita Crespo que me pusieron en su camino y de alguna manera se convirtiera en parte de mi historia, gracias Coti…

LA LIBE

Siempre creí que se llamaba Libertad o algo parecido y no; se llamaba Heriberta, eso lo saben todos en Chametla, el tonto soy yo, que se deja llevar por la apariencia del nombre…

La conocí de siempre, crecí visitando Chametla, y además era vecina de mi abuela donde viví el tiempo que dura la secundaria, fue el tiempo que mas conviví con la Libe. Cuando me refería a ella lo hacía como la Libe, pero al hablarle tenía que llamarla tía, algo a lo que no me acostumbré nunca, porque la veía mas como amiga que como pariente, pero como sea que haya sido la aprecié igual. A veces me encargaba el mandado –aprovechando que iba a la tienda-, y simplemente me creció el cariño hacia ella porque conversaba por minutos incontables con mi tía o mi abuela, y yo siempre presente, haciendo tareas y oyendo pláticas o de plano formando parte de ellas. La Libe me dio ánimos siempre que hablábamos de mi futuro. Ella conocía bien mis sueños, ella sabía que un día sería actor y estuvo de acuerdo, le gustaba -como a muchos en Chametla como declamaba en los festivales del tipo que fueran-, y me auguró éxito, -algo que veía inalcanzable y no por lo imposible, sino por lo distante-, La Libe fue una de las razones que me empujaron a conseguir mi meta, y como me acordaba de tanta gente en Chametla, me acordaba de ella, y me hacía a mi mismo la promesa de que me vieran en televisión para que mi lucha tuviera sentido y creyeran en la realización de mi sueño, y por ella y los demás lo conseguí.

Cuando en México me nominaron al mejor actor por la obra “Identidad Prohibida” y terminé la temporada de “El cuerpo del deleite” me “retiré” para hacerlo “en la cúspide” y porque además me había nacido mi hijo, así es que vine a mi pueblo imaginario, para vivir en paz –jamás pensé que sería peor-, el caso es que empecé a visitar con mas frecuencia Chametla, -a pesar de que no “me retiré” del todo-, y acostumbraba en ese entonces visitar a todos los parientes, empezando con mi tío Juan largo y terminando con la Olga del Armando allá en el cerro. La Libe era de las últimas, porque la última parada la hacíamos en casa de mi tía Mariquita. En una de esas pasé a verla, estaba sentada en la poltrona junto al ventilador frente al que tenía ciertas prendas intimas colgadas para que se secaran con el viento, y hablamos de todos, de las niñas en la escuela, del marido en el trabajo, del mandado con Chepina… cosas que habían pasado años atrás; las niñas ahora eran adultas, la ropa se colgaba en los tendederos, Chepina ya estaba muerta y su marido no existía más.
Nicha –su hija-, nos contó de su enfermedad y fue la primera vez que escuché hablar de ella tan de cerca, porque nadie conocido la había padecido, fue deprimente aquella conversación, y dolorosa para ella enfrentarla tan crudamente, luego de describirme los síntomas, pues en tanto hablábamos le daba de comer como a una niña, me dijo que el doctor le había advertido que iría olvidando las cosas poco a poco, que un día, cuando menos lo esperaran ella no sería ella, ni ellos serían sus hijos ni sabría que existió.

La vida se mostró ante mi, cruel y desgarradora, al permitir que alguien sea capaz de olvidar que vivió, ¿entonces cual era el sentido de la misma? Sentí coraje, mucho coraje, por esa injusticia.

Pasó el tiempo y en efecto, ella dejó de poner atención en cosas nuevas y fue relegando las viejas, ya no conocía a su familia, mucho menos a mi, y me sentí menos que nada, quise gritarle que yo, era yo, que ahí estaba, pero no tenía sentido, ella no sabía mas de mi. Más adelante se olvidó de todo lo demás, hasta de lo mas esencial, se olvido de comer, de dormir o despertar, de reír o llorar y hacia todo a la vez sin hacer nada, sin conciencia ni ciencia… y un día lamentable se olvidó de respirar, se durmió para siempre perdida en el limbo de su inconsciencia, en el laberinto infinito de su ausencia de razón, se durmió para no despertar sin saber que moría, en la esperanza de un día nuevo, se fue sin regreso cuando menos se esperaba y su espíritu salió de su cuerpo y se fue al mas allá en donde ahora seguramente hace honor a la apariencia de su nombre, porque ahora no es esclava del recuerdo ni el olvido: ahora es Libe en Libertad…

martes, 26 de octubre de 2010

agradecimientos otra vez.

México 102
Estados Unidos 18
Portugal 3
Chile 3
Costa Rica 3
Guatemala 3
Rusia 2
Colombia 2
Eslovenia 2
Venezuela 7

ESTA ÚLTIMA SEMANA ME HAN VISITADO ESA CANTIDAD DE PERSONAS EN ESOS PAÍSES, QUIERO AGRADECER INFINITAMENTE POR LEERME Y SOBRETODO PORQUE SÉ QUE LA MAYORÍA BUSCA ENCONTRAR ALGO DE CHAMETLA EN ESTE ESPACIO, POR LO QUE PROMETO SEGUIR ESCRIBIENDO SOBRE SUS PERSONAJES Y LAS DISTINTAS ANÉCDOTAS AHÍ VIVIDAS POR MÍ, ESPERO SEGUIR CONTANDO CON SU LECTURA Y ESPERO QUE ME ACUERDE DE MAS COSAS QUE ESCRIBIR. ALGUIEN DE LOS ESTADOS UNIDOS ME ESCRIBIO PIDIÉNDOME QUE ESCRIBA ALGO SOBRE LOS PESCADORES, PERO AL FINAL CASI TODOS LOS DE CHAMETLA SON PESCADORES, ASÍ ES QUE; ¡CONCEDIDO!
GRACIAS OTRA VEZ.

PD: Si recuerdo alguna historia particular sobre los pescadores en especial, con mucho gusto la incluiré. Abrazos fuertes…

lunes, 4 de octubre de 2010

GUADALUPA Y LA PUPA DEL LICO

Se llamaba Guadalupe, creo que por no decirle guadalupa, la llamaban pupa, para mi siempre fue pupa, fue la madre de -entre otros-, mi amigo el Fede, de la Esther, y de la Chabel. La chabel fue mi novia de mentiritas, pero yo creí que era de verdad, es que permitía que le agarrara la mano a escondidas y me dejaba soñar y suspirar como lo que era; un chiquillo.

El Lico me apreció siempre, casi me decía yerno por la amistad que había entre ambos, lo mismo que la Pupa, y yo; lo mismo. Los quise siempre, como los quise a todos.

La imagen de la virgen de Guadalupe (su tocaya) recorría el pueblo de Chametla, permaneciendo un día en cada casa, en donde las familias se reunían a rezar un rosario y luego pasarla al domicilio en turno, no sin antes meter unas monedas por la rendija que para ese propósito había en la caja, a espaldas de la imagen.

La pupa vivía enfrente de la casa de mi tía mariquita y no la recibía por cuestiones personales que yo no conocía, hasta esa vez en la que entró a la casa de mi tía y poniendo el índice en la rendija de las monedas dijo “¡Por aquí le meten el dinero!” Y bromeó al respecto, pero luego emitió un grito muy parecido a un aullido, corto pero lastimero y aseguró ante la propia imagen que le había apretado el dedo, algo que no podíamos creer pues no cabía ni siquiera el meñique, pero ella aseguraba que era verdad, entonces se arrodilló arrepentida, sumida en una plegaria y solicitó que le permitieran recibir la imagen en su casa. Así se hizo, la imagen pasó a su casa, supongo que la Pupa sintió un llamado de atención o algún arrepentimiento por su incredulidad, no sé que pasó con el asunto que olvidé con el tiempo…

Los años se fueron, sus hijas se fueron y la Pupa y el Lico se quedaron en Chametla, supe que los hijos abandonaron la fe católica, pero los volví a ver con el amor de siempre. En una gira en la que me presenté en Concordia Sinaloa, encontré a la Chabel, me contó que trabajaba en el ayuntamiento municipal, me dio gusto verla luego de tanto tiempo, en mis días de “no trabajo”, visitaba Chametla como lo hago siempre y me enteré que la Pupa, -mi casi suegra la mujer a quien aprecié tanto y que tanto me apreció-, padecía de un cáncer terminal, pasé a visitarla, la vi de buen animo y conversamos un buen rato, cuando me fui de su casa me fui contento porque no estaba tan mal como me habían dicho.
Pasados unos meses volví para verla y ya estaba encamada, en una amplia habitación al fondo de la casa, me senté a su lado y pudimos conversar de muchas cosas también, solo que ahora si me fui triste pues la vi demacrada y cansada…

La última vez que la vi, había muerto, fui a Chametla ex profeso a su sepelio, antes de que partiera el cortejo fúnebre, sus hijos y la gente del pueblo –yo entre ellos-, rezamos un rosario, Esther me agradeció por estar ahí, y me dijo palabras lindas que propiciaron el llanto que a flor de ojos cargo siempre, y la Pupa se fue…

Lo curioso de ésta anécdota es que ella se llamaba Guadalupe, como la virgen, y ella no pidió que la llamaran así, pero la virgen se lo mantuvo presente mientras tuvo vida, la Pupa, como la llamaban todos, fue mi amiga y en mi corazón guardo los mas preciados recuerdos de esa amistad, de los días en que hacíamos “pijamadas” en su casa y el olor de mis pies los molestaba y se aguantaban, de los días en que me regalaba mangos de su patio o las largas charlas vespertinas en la banqueta o a la sombra del inmenso árbol.

La Pupa, ya no está más en Chametla, a veces veo al Lico en la banqueta sin poder expresarse con claridad y sin poder escuchar completamente, y lo saludo y a veces me desconoce, pero no me importa, ellos son los primeros suegros que tuve, y a los que tanto quise, aunque hayan sido mis suegros de mentiritas.

MARÍA BARRÓN Y LA GITANA

La recuerdo en sus últimos días, ahí; sentada del lado derecho de la mesa, viendo a la gente pasar…

Pero la recuerdo también de pie, barriendo las cacas de gallina de debajo del obelisco todas las mañanas, con las muletas en los sobacos, cocinándome un chorizo grasoso y delicioso, dándole maíz a las gallinas, limpiando los pretiles en la cocina, calentando las tortillas en el comal y trenzando su largo pelo para luego empalmar las trenzas con alguna de sus múltiples peinetas.

Recuerdo especialmente aquella tarde de octubre; yo hacía mis trabajos escolares cuando vi a mi abuela María Barrón que se asomó por la ventana, la miré en silencio, porque su actitud me pareció sombría, algo extraña, y no comprendía su comportamiento; tomó las monedas que guardaba en el monedero para ponerlas en una lata y colocarla en la barda de lodo de atrás del nextlinquero enseguida del horno donde mi tía mariquita preparaba los deliciosos pasteles de piña, entendí todo cuando llegó la gitana pidiéndole unas monedas a cambio de leer en la palma de su mano la buenaventura, pero ella no se dejó, argumentando que no tenía centavos para darle, entonces la gitana dijo algo que me sorprendió; “En el bote que tienes atrás de la hornilla, tienes dinero” -¡No!- insistió mi abuela, -¡Si!-dijo la necia mujer.

No supe como se las arreglaron, cuando me di cuenta conversaban animadamente en la cocina, el caso es que mi abuela decía que ya se iba a morir un día de éstos porque ya se le habían quebrado los dos pies y no servía para nada, y la gitana le aseguraba que viviría hasta los ochenta años, mi abuela decía que no y ella aseguraba que si, el asunto es que al final la gitana se llevó su recompensa pues no solo le dijo la buenaventura, sino que –y ni cuenta nos dimos-, le robó la lata del dinero…

Faltaban algunos años para que mi abuela cumpliera los ochenta, por eso respiré tranquilo, pero cada cumpleaños suyo yo me acordaba de aquella predicción.

Estaba en una locación en centro del D.F. en la filmación de “Lola” dirigido por María Novaro, teníamos que partir al otro día a Veracruz a continuar la realización de la película y con tristeza renuncié –por eso en la película me veo solamente en la escena de persecución en el tianguis, cuando nos agarra la policía, ya no fui a Veracruz-, porque me avisaron que María Barrón mi amada abuela había muerto, localicé a Aurora –mi hermana-, y avisamos que veníamos para Chametla a “despedirnos” de ella, no encontramos vuelo para esa noche, por lo que decidimos viajar en autobús, al llegar a El Rosario encontramos a unas personas de Chametla que nos contaron que ya la habían sepultado, me dio rabia y tristeza porque no la vi antes de la partida al “para siempre”, fue tanto mi coraje y mi tristeza que decidí no llegar, me bajé antes para llorar a solas su ausencia y revivir el recuerdo de lo que fue en mi vida, mi amada María Barrón, no le encontré sentido llegar a Chametla a nada, ella ya no estaba, y yo como quiera que sea le hice un lugar en mi corazón, y me quedé pensando en ella, en la última vez que la vi; sentada en su sillón rojo de madera y palma, trenzando su largo pelo, sonriendo ante mi plática infantil, o reprendiéndome por no haber comido todo, o barriendo en el patio allá abajo del obelisco las cacas de las gallinas, y el día en que vino a robarle la gitana, aquella vagabunda que le aseguró que viviría los ochenta años, no me quedó mas que sonreír porque en efecto mi abuela linda vivió casi cinco años mas de los vaticinados, entonces comprendí porque la mujer no solamente se llevó lo correspondiente, sino todas las monedas del nextlinquero, y es que le dio mas vida de la que ella esperaba…

miércoles, 22 de septiembre de 2010

"De como nació Chiametlán" (Quinceaba parte)



Sin embargo, algo esta pasando con los descendientes de Tonalli y aquel hombre blanco, pues tal vez es mas fuerte el “jalón” de la tierra, porque nos esta llamando -y el llamado de la sangre es fuerte-, con todas sus mezclas y penas, la casta totorame lucha por sobrevivir, pues se habrán acabado los chivicoyos (actualmente se sabe de la existencia de ejemplares de estas “gallinas” en los bosques canadienses y hay quien afirma que se pueden encontrar en las costas centroamericanas de países como Costa Rica) y puede que los descendientes de Tonalli no conozcan las semillas de las chias y en vez de chia en su cabeza actualmente usen sombrero o rebozos, y tal vez habrán arrancado sus ramas y cortado sus frutos, pero olvidaron sacar sus raíces y mientras sus ombligos permanezcan en esta tierra santa, habrá esperanzas, porque aquellas raíces viven y pugnan por salir, y un día emergerán a esta ciudad que nuestros hijos verán renacer con un resplandor distinto y se levantara sobre sus cenizas como un ave fantástica, y la descendencia de Tonalli y aquel hombre blanco al que amo, la poblará por siempre y conservara su nombre por siempre y tendrá sus cimientos sobre los miles de piezas arqueológicas que aun permanecen dormidas bajo el manto terrestre y las decenas de pirámides que forjaron la industria y el porvenir del pueblo totorame que se niega a morir... y Chiametlan no morirá del todo, nunca jamás.


F I N

"De como nació Chiametlán" (Catorceaba parte)



Después llego Hernán Cortés que fue recibido en la que fuera la enorme mansión de Xahualt, ahí, fue atendido por Nuño de guzmán, los esclavos nativos le sirvieron nixcoco y piznate, luego le dieron jocuizte, comieron un delicioso pozolli y de postre; guámaras con miel de abeja, el conquistador disfrutó el banquete en el que además sirvieron sangre de lobo guisada con una fruta que le gusto mucho y que en Chiametlán era conocida como xitli tomatl, (solo que don Hernán no sabia pronunciarlo y decía jitimate) después de llegar a un arreglo con el espléndido Nuño, Cortéz baja a la primera cueva en aquella donde estaba la piedra con unas enormes nalgas pintadas y sobre la cual, descansaban los dioses Totorames cuando bajaban a la tierra con figura de hombre, allí se sentó el también, y la vista de la península que sus ojos admiraron, lo embrujo y lo motivo a conquistarla, así fue como llego a ella y al mar que cruzo para lograrlo le dio su nombre...

Después de la llegada de los españoles y el casi total abandono de estas tierras los españoles que luego las poblaron, entre ellos un tal Gonzalo López, se dedicaron a la ganadería, además de el comercio de la sal, surtiendo de la misma a los reales de la nueva Vizcaya y la nueva Galicia
Todavía cien años después de la conquista, los acaxees y xiximes seguían luchando por recuperar aquel tan amado y respetado territorio, de sus amigos Chiametlecos, sin embargo solo consiguieron que los hombres del mar acabaran con poblaciones enteras como Copala que luego se convirtió en un refugio de bandoleros.

"de como nació Chiametlán" (Treceaba parte)



Entonces Tonalli resignada se retiro a sus habitaciones para esperar le llegada de su dueño, aquel hombre que había visto en sus sueños y al cual le había entregado el corazón aun sin conocerlo, argumentando para si que era su dueño y que era descendiente de un antiguo Dios que se había ido prometiendo volver del lugar donde se mete el sol, pues vendría de derrotar a otro Dios enemigo, y que habría de venir del mar a por ella, y ella habría de esperarle, y así fue; en la séptima luna, después de esos acontecimientos, mientras agonizaba su padre sin haber dejado un sucesor en -virtud de que nada serviría-, (pues de cualquier modo, quien le sucediera seria derrocado por el enemigo que llego del mar),.. encerrada como estaba y a punto de la locura, sus ojos de repente esa fría mañana se detuvieron en un punto fijo de la habitación, en dirección a la puerta, vio con ojos desorbitados la llegada del hombre que tanto había soñado; el hombre blanco entro a la habitación y con el, una decena mas, armados con espadas y escopetas y cubiertos de acero, el hombre se arrojo a los pies de Tonalli gritando: “Amada mía, la mujer de mis sueños”, en ese instante, Tonalli supo que el también la había soñado, el hombre se acerco a ella y acaricio su rostro para después fundirse en un abrazo intenso y calido como las playas del río Chiametlán....

Dice la leyenda que el hombre aquel era un hombre de paz y había venido a estas tierras en persecución de su sueño, eso fue algo con lo que coincidió con el gran Xahualt por eso quizás Tonalli se identifico con el, por eso, el se refugio junto a Tonalli en la cueva de la campana , mientras que allá en el vasto territorio totorame sus consanguíneos se dedicaron a destruir pirámides y templos, y mientras esos días pasaban, y ellos hacían el amor, afuera se hacia la guerra, todo era odio y destrucción, los totorames se escandalizaban por las absurdas ideas de los blancos que llegaron del mar, y salían de sus escondites solo para ser ultrajados, pues los que llegaron del mar les obligaban a adorar a un hombre crucificado en un enorme trozo de madera en vez de adorar a un ave de inmensas alas, y si no lo hacían los decapitaban, pues aseguraban que aquel era hijo de Dios y se lo comían en algo que ellos llamaban hostia, y se atrevían a criticar a los acaxees porque se comían a sus prisioneros mas fuertes para tener su fuerza, y pregonaban “no matar” mientras que asesinaban a miles de los habitantes de estas tierras, desde Ixtlan, Mazatlán, Culiacán y quien sabe hasta donde mas, pregonaban “ama a tu prójimo” y destruían sus pertenencias y quemaban sus chozas, “pregonaban “no desees a la mujer de tu prójimo” y violaban a las mujeres y a los hombres...
Dicen que un tal Nuño de Guzmán, fue quien encabezo la barbarie, que mando a reclutar indígenas de toda la región para someterlos y herrarlos como a las bestias y luego, en calidad de esclavos, usarlos para la lucha contra los pueblos de mas al norte dejando el territorio totorame casi vacío, pues de casi trescientas mil personas que lo habitaban quedaron unas mil quinientas y hasta la fecha, en la extensión de tierra que ocupara la gran Chiametlan ahora habitan solo los viejos, y su población decrece conforme pasan los años.

"de como nació Chiametlán" (Doceaba parte)



Tonalli cumplió diez y siete años, los sueños que se apoderaban de ella eran muy extraños, con frecuencia se veía en los brazos de uno al que ella creía un dios, que había llegado en una canoa tan grande como una pirámide, lo describía como un hombre hermoso con los ojos color del cielo del mediodía y una barba como de oro, vestido con todo el cuerpo cubierto, e insistía en que se trataba de colibrí el hijo de un antiguo Dios emplumado, e inevitablemente se había enamorado de el...

Era otra vez el aniversario de la fundación de Chiametlán, la celebración estaba en su apogeo, los matachines hacían de las suyas, los sacerdotes elevaban sus rezos al cielo, y los visitantes eran atendidos por los lugareños, sirviéndoles tamales de camarón y atole de masa, muchos vestían llamativos penachos y lustrosos guaraches, los que menos; adornaban sus faldas con carrizos y espinas, emulando a los matachines matatecos, las sonajas sonaban y los tambores palpitaban... de pronto un mensajero llego con la frente perlada de sudor y falto de aire, entre sus manos traía retratos de un hombre blanco que habían visto rondar por los manglares donde en años anteriores -se sabia-, había pernoctado “nube gris”, el mensajero llego a los pies de Xahualt y la concurrencia guardo silencio, a su lado Tonalli sintió desbocársele el corazón cuando vio el retrato, se dio cuenta de que era el hombre de sus sueños, cuando el gran Señor vio el retrato y escucho la narración de los hechos de boca del emisario de la costa, se puso de pie y como era costumbre hablo a sus súbditos y a sus invitados: “Un ciclo termina, y con el muere una etapa importante para nuestra raza, he de morir también yo, -un murmullo recorrió los callejones e inundo los recovecos Chiametlecos-, y en este ciclo que comienza, nuevos dioses gobernaran mi tierra, la tierra de Xolotl y el chivicoyo, la tierra de las chias y el vigía, las tierras del camarón y el tejuino, porque llegaron del mar, como lo profetizó mi adorada hija Tonalli, en enormes canoas y con grandes armas, nuevos gobernantes que según me informa este enviado del pueblo de Majahual, han de inculcar a ustedes nuevas costumbres, y no he de hacer nada por impedírselos, pues nada puedo hacer ante su poder,.. y ellos gobernaran, y cambiaran sus creencias y les mostraran a sus nuevos dioses...”

La multitud se dispersó y corrió esconderse mas allá de los confines del señorío, se acabo la celebración y Xahualt se retiro a sus habitaciones para morir en paz....

"De como nació Chiametlán" (Onceaba parte)



La curiosidad de Tonalli la conducía a saber cada vez mas, por eso se enteró que había una mujer que se llamaba regazo de víbora, y como era muy religiosa, se pasaba días y noches haciendo penitencia barriendo el barrio del coacoyotl, y un día que estaba barriendo, cayo a sus pies una perla dorada, ella la junto y se la metió en el seno junto a la barriga, y cuando acabo de barrer la quiso tomar y no la halló, entonces se dio cuenta de que estaba embarazada.

Así creció la niña bajo el cuidado de aquella sabia mujer y Xahualt se dedicaba tranquilamente a gobernar a su modo, que aunque extraño, no dejaba de agradar a sus súbditos.
Un día fue la parte norte de su palacio, que además tenia vista al río para visitar a su hija, ella corrió a abrazarlo temerosa, pues le habían contado sus nanas que ese año se acabaría el mundo, y el le explico que cada 52 años volvían a comenzar la cuenta de los años lunares con los mismos nombres, porque solo tenían 52 nombres, pero que los años no se terminaban nunca, y eso de que se terminaba el mundo era una leyenda que el había estado escuchando desde que era niño, y que en una celebración como la que tendrían esa noche, los sacerdotes apagarían todos los fuegos para encenderlos con solo uno, que ardería de nuevo, allá junto al juego de pelota, mas allá del aviario que fundara xolotl.

"De como nació Chiametlán" (Décima parte)



Cuando Tonalli creció y pregunto por su verdadera madre, su nana le platico que su madre había ido mas allá del infinito, hasta aquel cielo azul sobre el cual había diez cielos mas, y en el décimo existía una gran ciudad mas grande que Chiametlán, hecha de obsidiana de color verde con bosques de perlas de todos los colores y calles de caracolas y pirámides de conchas, donde los días y las noches eran de goces y alegrías, en donde no tenían que comer y beber porque no lo necesitaban, y por ahí andaban todos los dioses,

Eso tranquilizo a la niña, y luego le contó la historia de la madre de todos los dioses que dio a luz un cuchillo de obsidiana, era un cuchillo de obsidiana negra muy grande, pero no le hizo daño porque abrió mucho las piernas y de allá de la ciudad de perlas y obsidiana tiraron el cuchillo y cayo en un lugar conocido como siete cuevas y de el salieron ciento cuarenta y cuatro mil dioses y diosas. Esas cuevas son las que permanecen mas arriba del mirador del cerro del vigía..., le explico ante sus dudas, que aunque fueran muchos dioses, ellos no necesitaban sitio para estar, aunque vivieran en el décimo cielo, podían andar de allá para acá, que eran como el aire que iban y venían, que no tenían donde sentarse ni nalgas para hacerlo... le contaron también; que antes de llegar a la primera cueva, hay una inmensa roca que tiene unas nalgas muy grandes dibujadas por si pasaba Tiuspica y quería sentarse, pues el ya sabia que donde hubiera unas nalgas dibujadas era señal para que el pusiera las suyas, porque era el jefe de todos los dioses y era el mas poderoso de todos, y muchas veces bajaba a la tierra con figura de hombre, y como todos los hombres, pues se cansaba y a veces se sentaba sobre sus propias nalgas, y se contaba acerca de el: que había nacido de una mujer por obra divina, sin que ningún hombre interfiriera.

"De como nació Chiametlán" (Novena parte)



Sucedió que a principios del siglo XVI, una mujer que era conocida como gran señora o cacica por ser la esposa del cacique, dio una hija a Xahualt, y que por haber nacido en el año tres roca, venado, según el calendario del sol que para entonces era el que regia todos los mundos conocidos; le dio el nombre de Tonalli.

Sucedió que al nacer Tonalli, murió la madre, la vieja comadrona mando el aviso a los aposentos del cacique y acto seguido enterró el ombligo para proceder a bautizarla con agua, siguiendo el rito común, levanto al cielo a la recién nacida y pronuncio las palabras de rigor; “Tizancli; que das vida para soportar nuestra estancia en este mundo ingrato, mira esta agua limpia que alegra y refresca al corazón, y lo despierta, esta agua hará que esta niña este al pendiente y no este de floja, ¡ Madre de todas las criaturas, defensora de los niños recibe a esta niña, y protégela como si fuera tuya, y tu Tonalli; habéis de estar dentro de casa como el sentimiento dentro de tu ser, no habéis de andar fuera de ella, no habéis de tener costumbre de ir a ninguna parte, habéis de ser la ceniza del nextlinquero en el hogar. Habéis de ser la hornilla donde se pone la olla, en este lugar os entierra nuestro señor, (porque los palacios estaban hechos a base de tierra) aquí habéis de trabajar y vuestro oficio ha de ser traer agua de los pozos del río Chiametlán y moler maíz en el metate y ahí habéis de andar junto a las cenizas”. esto lo dijo porque era la costumbre, pero en realidad la hija de un importante cacique no seria esclava jamás ni haría las labores propias de la servidumbre... por eso se enterraba el ombligo para si alguien quería irse lejos, tuviera razón de regresar, y así era el ritual que tenían por costumbre cuando nacía una niña, por eso enterraban el ombligo, para que echara raíces, y tal vez fue porque en el palacio de Xahualt no pudieron encontrar la hornilla, que la niña siempre soñaba con volar, pero eso era prohibido, las niñas no tenían la misma libertad que los niños, por lo tanto no podían soñar ciertas cosas, mucho menos hacerlas.

Cuando Xahualt se enteró de que a pesar de que cubrieron la vagina de la cacica con hojas de sábila tatemadas y hojas de salvia para que la chía hiciera su efecto, y a pesar de que la inundaron de orina caliente, Queleque se la llevó, fue cuando recordó que hacia unos días en las faldas del vigía junto al río, muchos habían escuchado en tres ocasiones, en una sola noche, el canto del tocolotl y eso era sin duda; el mas seguro presagio de muerte.
Cuando la mujer iba a ser sepultada, Pahua su hermano, se enfrento a Xahualt, pues le ofreció setenta esclavos que tenia prisioneros en Matatán para sacrificarlos en sus exequias, sin embargo, fiel al legado de sus antecesores Xahualt se negó, lo que provoco un escándalo en el señorío. Cuando todos se enteraron que una reina camino de los dominios de Queleque había partido como una esclava, como un perro, sin un sequito que hasta las mujeres de los tinajeros llevaban con ellas, se escandalizaron, a pesar de que sabían que los últimos gobernantes eran mas sensibles a ese tipo de manifestaciones desde que asumió el poder el gran Xololtzin...

De como nació Chiametlán" (Octava parte)



Pasaron muchas lunas después de la muerte del gran Señor Xolotlzin que murió en su trono rodeado de seres que le amaron y le respetaron hasta sus últimos días, en ese entonces el territorio de su señorío se había expandido hasta abarcar desde la región que hoy ocupan el río de las cañas y el río Elota.

Para entonces, el titulo que se le daba al que poseía el mando era el de cacique, (quiero hacer alusión a una extraña ave negra de lomo amarillo que llego una vez al aviario de Chiametlán y devoro a casi todos los chivicoyos, esa ave fue reconocida por el poder con que destruyo a la cría de aves de los totorames y la llamaron cacique) y el cacique que estaba al mando a finales del siglo XV y que era descendiente de aquel joven aventurero, era conocido como Xahualt, quien al igual que sus antecesores había seguido gobernando con sabiduría y nobleza, Chiametlan había creado durante varias generaciones un gran imperio manejado aun bajo el novedoso sistema del decenvirato, como resultado de este crecimiento, los Totorames entraron en contacto con los mundos cercanos, entre ellos estaban las tribus de mayos sonoreses y los huicholes nayaritas (de quien –insisto-, posiblemente descendían) y con quienes compartían gran parte de su cultura, su religión, y su arte, en esos tiempos en los que el territorio era tan basto surgieron algunos problemas dentro de la gran Chiametlan; ciertos estratos sociales contagiados por las costumbres de otros señoríos empezaron a perder los altos niveles de incorruptibilidad y la conformidad de sus preceptos morales que eran los que caracterizaban a sus antepasados. Xahualt se vio en la necesidad de portarse enérgico e instituir nuevas leyes o cambios en las ya existentes, mismas que perdurarían hasta la llegada de los españoles, estos cambios aumentaron el prestigio de Chiametlan y sus gobernantes, consolidando al señorío como uno de los mas notables, de mayor influencia y mas importantes de los mundos conocidos hasta ese entonces, y su fama trascendió fronteras y mas allá de las paredes de los grandes templos y palacios de la gran Tenochtitlan, eran conocidas las hazañas y el poder de los totorames y aun en estos días en los muros de aquellas edificaciones incluso en la misma Teotihuacan junto a la pirámide de la luna o en el mismo palacio de las alas se pueden apreciar jeroglíficos que aluden a tales hechos, y en sus viejas paredes esta vivo el recuerdo de los chivicoyos y caciques con alas de mariposas.....

"De como nació Chiametlán" (séptima parte)



Se hizo un silencio enorme y su embeleso fue interrumpido por los sacerdotes y los ancianos para hacerle saber que era el momento de elegir y nombrar a los jefes militares, que en esta ocasión serian elegidos en contra de la costumbre; de entre los plebeyos, (es bueno insistir en el modo moderno que tenia Xolotlzin de gobernar, eso fue lo que lo hizo diferente de sus antecesores y la herencia mas valiosa para quienes le sucederían, seria esa precisamente; la de no hacer distinciones de clases sociales.) pues eran una nueva nación, al enterarse los asistentes de esa nueva modalidad, un murmullo recorrió las calles de chiametlan, algunos parecían inconformes y Xolotlzin al percatarse se puso de pie alzando una mano; el murmullo cesó, y los cientos de cabezas dirigieron su mirada a lo alto de la pirámide,

Xolotlzin les hablo como había aprendido de “nube gris”, con clama y con la vista fija: “hermanos míos, amigos míos.... es costumbre y lo sé, elegir a nuestros dirigentes de entre la realeza, pero este es un señorío que comienza, un señorío de los tiempos nuevos, y tengo conocimiento de que en estos nuevos tiempos, los sistemas políticos de mundos lejanos y nuevos señoríos, funcionan diferente y funcionan bien, es menester por ello, acatar las disposiciones que rigen a las culturas florecientes como la nuestra y si la nuestra no funciona bajo este nuevo régimen les pido me lo demanden”. Les hablo claro, les hablo breve, y les hablo convincente, una ovación de admiración se dejo escuchar y acto seguido se procedió a la selección.

Se constituyo un decenvirato (era un comité integrado por diez hombres) que tuvo como resultado una recopilación de leyes que agradó a todos los visitantes, inicialmente el decenvirato tendría una vida de doce lunas, sin embargo debido al notable éxito, permaneció al frente de los nuevos estatutos por mas de cien lunas.

En adelante, habría muchos cambios en la política, que de alguna manera enriquecieron el devenir de aquella cultura. El decenvirato, que originalmente había tenido escaso poder al aplicar las leyes y cuidar los intereses totorames, y otras culturas, se convirtió en un órgano fundamental de poder; declaraba la guerra cuando era necesario y firmaba la paz, establecía alianzas con otros señoríos y mundos poco conocidos, decidía la fundación de establecimientos para que vivieran las personas que llegaban de otras culturas al cobijo del señorío, y administraba las finanzas públicas. Chiametlan tuvo en ese periodo, su etapa de mayor expansión, en pocas lunas, se convirtió en una verdadera potencia tanto en el comercio como en la política, gracias al apoyo de sus vecinos de la sierra quienes empezaron a seguir su ejemplo...

Con el paso del tiempo Chiametlan logro dominar sus costas, estableciendo colonias de pescadores que al servicio del gran señor Xolotlzin, perfeccionaban sus sistemas de captura del camarón entre otras especies, usando novedosos sistemas que también revolucionaron la actividad pesquera.

"De como nació chiametlán" (Sexta parte)



Le rindieron pleitesía los famosos guerreros cahitas con los que habían entablado muy buenas relaciones y de entre quienes habían escogido a los mejores para que los iniciaran en las artes guerreras, y eso era bueno pues los cahitas tenían la fama de merendarse a sus enemigos mas importantes.., andaban por ahí muchos tahues, recelosos pues temían desagradar a los cahitas, sin embargo a la sombra del gran señor Xolotlzin y dentro del territorio Chiametleco debía predominar la paz por lo que los pacaxee, los acaxee y los xiximes –que aunque también eran canibales, en esta ocasión su instinto pasaba a segundo termino, pues no eran tiempos de guerra, sino de fiesta y paz-, deambulaban felices por el tianguis ofreciendo sus cosechas, los visitantes iban y venían, desde las pirámides ubicadas junto al valle de las tinajitas hasta el campo funerario (que estaba ubicado en el centro de la gran urbe y en donde eran sepultados, sin distinciones, desde gente del mas rancio abolengo, hasta los tamemes y taspanadores, pero que debido a la explotación y destrucción de los conquistadores, que con su devastamiento redujeron el señorio a un monton de casuchas, (ahora el camposanto se localiza en la entrada a la comunidad), y subían hasta la séptima cueva rodeando por el juego de pelota y admirando los enormes zoológicos de Xolotlzin quien orgulloso permanecía sentado, mientras que a sus pies estaba su gato consentido,... desde ahí, desde lo alto de la pirámide edificada en su nombre y sobre la cual actualmente yacen las ruinas del primer templo cristiano totorame, el observaba el trajinar constante de los lugareños y visitantes en aquel gran día, y de vez en cuando el recuerdo imborrable de “nube gris” acudía a su memoria.